El ministro de Economía, Amado Boudou, podrá llegar a la aceptación del 60% que quiere en el canje de la deuda para salir del default. Pero lo que no es seguro es que logre cumplir con su promesa de que el canje empuje el crédito para las empresas privadas, estimaron analistas y ejecutivos ante la consulta de LA NACION. Una y otra vez, Boudou repitió que "lo más importante" de esta transacción era "que el dinero llegue para el sector privado", para atraer "una gran cantidad de fondos a tasas de un dígito para generar más inversión y favorecer el consumo". Más allá del anuncio de préstamos subsidiados, el mensaje central de los consultados fue que el canje tendrá un impacto marginal positivo sobre las tasas y que la crisis global y la incertidumbre local seguirán guiando la demanda de préstamos. Maximiliano Castillo, de la consultora ACM, indicó que "si bien la decisión de seguir adelante con el canje es correcta, su impacto será menos beneficioso de lo que Boudou aseveró". Por esa razón, el autofinanciamiento, término clave para explicar el crecimiento registrado de 2003 a 2007, vuelve a explicar la fuerte recuperación de este año, indicó el economista jefe del Banco Ciudad, Luciano Laspina. "Las empresas en general están renovando vencimientos, no colocando deuda nueva; están poco endeudadas y con buena rentabilidad. Sin demanda de crédito, la tasa de inversión rondará el 21%, lo cual no permite crecer al 8% anual", explicó. Para Daniel Marx, "hay algo de inercia en la inversión, con el campo y la industria que están teniendo un cash flow importante". Su par Miguel Kiguel opinó que "si el canje se completaba con una aceptación del 70% o más hubiera sin duda tenido un efecto importante". En cambio, Luis Secco dijo que "la falta de inversiones de los últimos años no está relacionada con el acceso al financiamiento, sino con los incentivos que se enfrentan, a partir de una estructura de precios distorsionada y el fuerte intervencionismo en el comercio exterior". El gerente financiero de Georgalos, Guillermo Rimoldi, sostuvo que, tras el canje, "habrá más claridad en el horizonte y reabrirá condiciones para el crédito de largo plazo, aunque la situación internacional debe estabilizarse". Su par del Grupo Peñaflor, Martín Ramos, afirmó que "la Argentina tiene que tener un riesgo país inferior a 550 puntos para que empecemos a ver colocaciones importantes de empresas en el exterior, y hoy para eso todavía falta bastante". En esa sintonía, Alfredo Gutiérrez Girault, del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), sostuvo que "la recuperación de la inversión será lenta, aunque ya el saldo comercial del primer cuatrimestre refleja mejores condiciones para el financiamiento comercial". Martín Kanenguiser
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