Por JULIÁN GUARINO - Tal como adelantó El Cronista en su edición del 27 de abril último, la presidenta de la Nación Cristina Kirchner recibió ayer al titular de la Bolsa porteña, Adelmo Gabbi. Con la presencia del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y del ministro de Economía, Amado Boudou, Gabbi presentó su propuesta para que el Gobierno levante el encaje del 30% a los capitales que mantiene el Gobierno, una medida impuesta en 2005 por el ex ministro de Economía Roberto Lavagna. A la vez, el titular de la Bolsa invitó formalmente a la presidenta al acto que se llevará a cabo en la sede de la Bolsa, en el que se celebrará el 156 aniversario de la entidad.
En sus últimas declaraciones, Gabbi había señalado su confianza en que “después del canje de deuda, el Gobierno podría tener políticas para atraer al capital extranjero y el primer paso debería ser levantar las barreras a los capitales”. En comunicación con El Cronista, Gabbi se mostró confiado en que las restricciones terminarán, porque el Gobierno quiere incentivar la inversión para robustecer a la economía de cara a las elecciones del 2011.
“Es necesario que nuestro mercado salga de la categoría de mercado de frontera y para eso necesitamos que lleguen inversores a nuestra plaza”, señaló Gabbi.
Asignatura pendiente
El pedido y la propuesta por el levantamiento del encaje a los capitales no son nuevos: en su última visita a la Bolsa en el marco del 155 aniversario que tuvo lugar en 2009, la presidenta Cristina Fernández escuchó de boca de Adelmo Gabbi, titular de la entidad, el reclamo por el encaje. En aquél entonces, la presidenta tomó la sugerencia de Gabbi y pidió ser “creativos” en las propuestas para poder dar de baja esta normativa. Lo cierto es que Cristina Kirchner dejó abierta una puerta, al decir que estaba “a favor de una norma que permita el ingreso de capitales con fines productivos”.
Después de un año de trabajo, hace algunas semanas fuentes de la entidad adelantaron que el trabajo ya estaba listo. El informe apuntaría de lleno a buscar el levantamiento del encaje para la inversión bursátil, privilegiando la inversión en el mercado secundario (la Bolsa). “La realidad es que aunque no haya encaje para las colocaciones primarias, consideramos difícil que alguien pueda invertir en este segmento si después no tiene la chance de actuar en el mercado secundario”, sostienen.
De fondo persiste la necesidad de la Bolsa de salir de la categoría de “mercado de frontera” a la que descendió por la falta de liquidez y una calificación de la gente de Morgan Stanley. Las restricciones a los fondos del exterior produjo el descenso del país al MSCI Frontier Markets, una categoría que limita a varios fondos a invertir en la plaza local ya que sólo pueden ‘comprar‘ riesgo emergente. Rótulo que Gabbi intenta recuperar.
Según los cálculos de la Bolsa de Comercio, las inversiones orientadas a los mercados emergentes latinoamericanos alcanzan los u$s 120.000 millones anuales. De levantarse las restricciones, dicen en la entidad, el mercado local podría recibir alrededor de 8% o 10% de los fondos provenientes de inversores extranjeros. Esto equivaldría a u$s 10.000 millones que hipotéticamente ingresarían al circuito local. Por ahora en la Bolsa hacen cuentas. |