Por IGNACIO OLIVERA DOLL - Todo argentino obligado a hacer régimen tiene a su alcance, siempre, un producto light que le devuelve la sensación de lo que era comer buen dulce de leche. Del mismo modo, los operadores locales que hoy se se ven más limitados para comprar dólares al contado intentan conformarse estos días con cualquier activo dolarizado que, en reemplazo del billete, les garantice una buena protección para su dinero. Todo lo que tenga gusto a dólar: bonos, contratos a futuro y plazos fijos en moneda extranjera. Pero nada de dólares.
Las últimas restricciones dispuestas por el Banco Central, para las compras mayores a u$s 250.000 anuales (o de u$s 20.000 en efectivo), dejaron un mercado cambiario sin grandes sorpresas y un dólar spot inmutable durante toda la semana. El tipo de cambio quedó planchado, en los $ 3,9260 a nivel mayorista y en los $ 3,94 a nivel minorista. En este escenario, y ayudado en buena parte por la liquidación de las exportaciones, la entidad monetaria tuvo espacio para concretar la mayor acumulación de divisas registrada en cuatro días desde la salida de la Convertibilidad hasta hoy: más de u$s 700 millones, que sirvieron para levantar la cotización de una divisa que amenazaba con hundirse, y para engordar las reservas internacionales hasta los u$s 49.549 millones.
Los analistas advierten que no varió la demanda, sino la oferta (por el comercio exterior). Y que eso explica que, con expectativas de devaluación que nadie discute, por estos días el mercado haya mostrado semejante calma. “Hoy la demanda a nivel mayorista está bastante estancada. La normativa se sintió más en la demanda del billete de los particulares y algunas empresas. Es lógico: cuanto más revolvés el mercado, la gente se pone más nerviosa”, contó el analista Sebastián Centurión, de ABC Cambios.
La normativa oficial alcanzó para imprimirle al billete hasta cierta presión bajista y para convencer a los grandes jugadores a reorientar su dinero hacia otros activos dolarizados. “La lógica es que si la normaitva en blanco te pone cada vez más exigencia, la tendencia a operar en otro mercado sea mayor”, explicó a este diario el economista jefe de un banco local.
Algunos ejemplos. En lo que va de junio, el crecimiento en los plazos fijos en dólares (2,6%) superó al de los que son en pesos (1,8%). La tasas implícitas en los contratos de dólar a un año pasaron del 8% al 12% en menos de un mes, hasta superar los retornos que hoy pagan los plazos fijos más grandes del sistema financiero. Desde que salió la normativa hasta hoy, en no más de diez días, el dólar para fin de año pasó de $ 4,3727 a $ 4,3763.
Estos movimientos obligaron a los banqueros locales a llevar las tasas de interés al mayor nivel registrado en todo lo que va del año: un 10,3125%, a 30 días, para los ahorros en pesos mayores al millón. “Los inversores prefieren hoy quedarse en dólares o vender futuros”, explicó Federico Bragagnolo, de Econviews. “Como subieron los futuros del dólar, el rendimiento del depósito en pesos a tasa Badlar cubriéndote con futuro de dólar se volvió menos atractivo y por eso actualmente se está viendo una caída en los depósitos a plazo mayorista”, agregó.
El peso en la plaza informal llegó a tocar días atrás los $ 4,05, para cerrar la semana en los $ 4,03, a unos diez centavos por encima del oficial.
“La demanda hormiga varió mucho apenas salió la normativa, pero después volvió a su cauce: pasamos de vender u$s 2 millones diarios a u$s 7 millones; pero ahora estamos nuevamente en niveles de u$s 1,5 y u$s 2 millones”, agregó un banquero. |