Tras las compras de más de u$s 700 millones por parte del Banco Central la semana pasada (dos días consecutivos con récords diarios de acumulación), las reservas se encaminan a superar los u$s 50.000 millones. El viernes, el nivel llegó a los u$s 49.549 millones. Por lo tanto, las reservas están a menos de u$s 1.000 millones de superar el récord absoluto alcanzado por el Central. Eso fue el 27 de marzo de 2008, cuando llegaron a u$s 50.517 millones. Pero la crisis con el campo, primero, por la suba de retenciones a la soja y el conflicto internacional por la caída de Lehman Brothers, después, provocaron un fuerte descenso al punto que recién ahora (27 meses después) se estaría cerca de superar esos niveles.
Parece más factible, por el momento, superar los u$s 50.000 millones que el récord de reservas. Esto se debe a que los tiempos se acortan: en los primeros días de agosto se produce el vencimiento de deuda en dólares más importante del año, y el Gobierno utilizará reservas del BCRA para cumplir con esos pagos, tal como dispone el DNU que creó el Fondo del Desendeudamiento.
El 3 de agosto, el Tesoro deberá pagar u$s 2.500 millones de capital e intereses del Boden 2012. Por tratarse de un pago en dólares, saldrá directamente de las reservas, por lo que se producirá una abrupta caída, probablemente a una cifra inferior a los u$s 48.000 millones. Por ese motivo, la suba de reservas en el año es muy inferior a las compras efectuadas por el BCRA. La entidad que preside Mercedes Marcó del Pont compró u$s 4.159 millones en lo que va de 2010. Sin embargo, las reservas apenas aumentaron u$s 1.038 millones. ¿Los motivos? La cancelación de deuda en dólares con inversores privados y con organismos multilaterales, aunque una parte de la disminución también se explica por la devaluación del euro (un porcentaje de las reservas está nominado en esta moneda).
Pero además del pago de deuda, juegan en contra algunos motivos estacionales. El más inmediato es que a fin de mes se produce un incremento de la demanda de dólares por parte de los importadores, que precisan acceder a divisas para cumplir con sus obligaciones con el exterior. Pero desde el punto de vista estructural pasó la época de «vacas gordas», ya que disminuirá el porcentaje de liquidación de divisas de la cosecha de soja. Por lo tanto, no sólo habrá menos ofertas de dólares, sino que, además, en el segundo semestre aumentará la demanda del Gobierno para pagar deuda.
Pero existen otros puntos de vista que relativizan esta observación: como más de la mitad de la producción de la soja quedó sin exportar, es posible que en los próximos meses la liquidación sea más fuerte que en años anteriores en el segundo semestre. Las fuertes compras de dólares por parte del BCRA llevaron a una gran emisión de pesos. Sin embargo, la entidad se mostró muy activa para absorber por lo menos una parte y evitar una mayor presión inflacionaria. La semana pasada, por ejemplo, vencían Lebac por $ 1.000 millones, pero se terminó adjudicando por poco más de $ 1.000 millones. De esta manera, la entidad estará cumpliendo sin mayores inconvenientes con el programa monetario previsto para el segundo trimestre. |