Con sus apuestas de negocios, los inversores parecieron confirmar ayer que no esperan que el satisfactorio cierre del canje le sirva a la Argentina para reinsertarse en el mercado voluntario de deuda ni para menguar el recelo con que los grandes fondos se manejan al definir qué porción de sus portafolios colocan en bonos del país. Y no lo esperan en la medida en que el Gobierno no avance en una regularización financiera total (lo que incluiría negociar con el Club de París) o permita que su economía sea auditada internacionalmente, tal como exige su propia condición de miembro del G-20. Las conclusiones surgen de la opaca evolución que mostraron los precios de los bonos de la deuda soberana en los últimos días, una tendencia que se consolidó ayer pese a que el saldo de la operación resultó algo más positivo de lo que lo que se llegó a temer hace algunas semanas, aunque se mantuvo lejos del nivel de adhesión promedio del 75% con el que el mercado especuló en principio, a partir del atractivo nivel de precios con que se había lanzado la operación. El indicador más ilustrativo al respecto es la evolución de la tasa de riesgo país (ver infografía), que tras haberse ubicado en torno de los 600 puntos una vez que el Gobierno anunció las condiciones en que ofrecía cambiar los bonos viejos (y defaulteados) nuevos y haber coqueteado con los 900 puntos en el peor momento de la crisis griega, cerró ayer a 785 puntos, con una suba levemente superior al 1% respecto de la jornada previa por los resultados mixtos que mostraron los bonos ayer, intercambiando leves alzas con leves bajas, según la especie, pero en un marco de negocios acotados que confirmó que no hubo excitación por el fin del canje. Ni siquiera cambió las cosas el hecho de que la calificadora Fitch Ratings haya reconocido ayer que la adhesión alcanzada por la Argentina sería "probablemente suficiente" para elevar la nota de la deuda del país "a una categoría altamente especulativa, en algún punto dentro del rango B" (la nota actual es B-). Los operadores adjudicaron la apatía a que los precios de los bonos ya tenían incorporado este resultado. "Esta reacción neutral no debería ser interpretada negativamente porque el mercado ya venía anticipando el resultado del canje. Por ello, los títulos acumulan subas en torno del 6% en el mes", juzgó el analista Gustavo Ber. "La operatoria de los bonos no fue mala, pero tampoco fenomenal, en parte porque el nivel de adhesión al canje ya se descontaba", coincidió por su parte Rodrigo Conde, del portal InvertirOnline. |