Las plazas accionarias de casi todo el mundo profundizaron ayer la tendencia bajista que habían insinuado un día antes por la preocupación que muestran los inversores sobre la salud de la economía global. El nerviosismo había empezado anteayer, cuando la Reserva Federal ratificó que la recuperación económica de Estados Unidos venía más lenta de lo esperado y confirmó que los problemas en Europa están muy lejos de desaparecer. El panorama inquietante tomó en cuenta los problemas para seguir financiándose que muestra Grecia, luego de que el costo de asegurar los bonos de ese país contra una posible moratoria tocó un máximo histórico. Pero también preocupa a Wall Street (sus índices cayeron ayer del 1,4 al 1,6%) la reunión que el G-20 desarrollará desde mañana en Toronto, foro al que EE.UU. acudirá con una propuesta sobre la reforma del sector financiero. No en vano las mayores pérdidas de ayer en Nueva York correspondieron a los papeles del sector bancario. Aquí, la Bolsa porteña no pudo escapar a este clima, aunque la caída del 1,21% que registró su índice líder estuvo más relacionada con el decepcionante desempeño de los papeles petroleros. Después de todo, ese resultado fue consecuencia casi directa de las pérdidas de 2,5 y 2,4% con que cerraron las acciones de Petrobras y la local (aunque con sede legal en Luxemburgo) Tenaris, respectivamente.
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Fue el rendimiento del T-Bond a 10 años tras estrecharse ayer en 13 puntos, lo que revela la cautela con que se manejan los grandes inversores.
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