Por Jorge Oviedo (La Nación) - Preocupado por el aumento de las importaciones y presionado en algunos casos por productores locales, el Gobierno busca, a toda costa, evitar el aumento de las importaciones, la reducción del superávit comercial y la consecuente menor disponibilidad de divisas en el mercado local. Néstor Kirchner ya advirtió anteayer, en Neuquén, a las automotrices que podría haber "cuellos de botella" con la provisión de autopartes, muchas de las cuales provienen de Brasil. Pero la embestida se da en todos los sectores. El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ha vuelto al ataque. Su objetivo es preservar el superávit comercial, alarmado por la fuerte suba de las importaciones, que impulsan tanto el repunte de la actividad como el aumento de los precios internos en dólares por la inflación y la estabilidad de esa moneda. Ya tuvo reuniones con empresarios locales para explicarles que si importan, deben exportar por el mismo monto. "No importa de qué, exportá lo que sea; yo necesito que en tu CUIT figure que si importaste 1000, exportaste por otros 1000", afirman que advirtió en uno de los encuentros con uno de los involucrados. "El tipo [por Moreno] es incansable. Te pide el número del celular y te llama a la hora que le parece", señalan los afectados. El caso es que el secretario ya comenzó a tomar medidas de acción directa y a impedir importaciones de los que no cumplen con las "compensaciones" exigidas. Para empeorar las cosas, el secretario consiguió tener formalmente intervención en las autorizaciones de importación. Hasta hace unos meses, algunos empresarios se quejaban de que aunque desde la cartera de la ministra de Industria, Débora Giorgi, se firmaban las licencias no automáticas, luego en la Aduana, por supuestas presiones de Moreno, se impedía la entrada de la mercadería, lo que constituía una barrera informal. Ahora, en cambio, para algunas mercaderías, el controvertido funcionario tiene intervención formal. Como ejemplo señalan el caso de la resolución 29/2010 del Ministerio de Industria, que en marzo pasado modificó el régimen para la entrada de neumáticos. Ahora Moreno tiene formalmente la última palabra. En el caso de las compras al exterior de alimentos, que Moreno quiso prohibir de facto hace poco y que terminó causando un problema enorme con otros países, las exigencias habrían mutado. "Exige ahora que si se compra al exterior se lo haga en operaciones en moneda local, lo que es factible, por ejemplo, con Brasil; para nosotros es más o menos lo mismo, pero en el mercado de cambios no figura demanda de dólares", explicó un importador. "No quiero que aparezcan como compradores de dólares para importar, pibe", dicen que fue la exigencia del secretario. En tanto, los informantes comentaron que desde la cartera de Débora Giorgi ha habido reclamos para que las operaciones de importación de autopartes que se hacen por el régimen del Mercosur se hagan en moneda local. "Al principio los montos implicados en ese canal eran bajos, pero ahora ya se están haciendo así algunas importaciones significativas", dijo un operador. Otros explican que también desde la cartera de Giorgi hay presiones para que se sustituyan importaciones o se las limite, de manera de contener el déficit. "Tienen que entender que en algunos casos hasta se dificultan o imposibilitan exportaciones; hay compañías que exportan mucho y cuyos bienes tienen gran cantidad de componentes importados; no se entiende por qué se meten con ellos", explican. Es el caso de las automotrices. Los autopartistas locales se quejan del aumento de las importaciones de piezas, mientras que las terminales muestran uno de los mayores aumentos de producción de toda la industria. Los fabricantes locales de autopartes temen una inundación de componentes de otros países que no tienen demanda en su mercado de origen. Las terminales deslizan que los fabricantes de piezas locales, pese a que tuvieron un fuerte aumento de la demanda, no invierten en aumentar la producción y por eso hay que comprar más afuera. Cuidar los dólares La preocupación del Gobierno es cuidar el balance comercial y la oferta de dólares en el mercado doméstico. El encargado de cumplir la misión es el secretario de Comercio. Es ese saldo favorable el que hasta ahora permitió a los Kirchner tener otras variables bajo control e incluso hacer una política monetaria expansiva, comprando los dólares excedentes en el mercado para evitar su devaluación e inyectando pesos. Además, aumenta la preocupación porque en el Gobierno y en algunos sectores de productores locales temen por los eventuales saldos que puedan tener economías como la europea, que en un escenario recesivo tendrá más margen para exportar. "Encima, se devalúa el euro y se vuelven más competitivos", dijo un productor local que cree que "lo que no demande Europa también le sobrará a China; hoy muchos quieren vender en los países emergentes, que son los que crecen, para salvarse". El problema adicional de la Argentina es que su dinámica inflacionaria con tipo de cambio estable hace cada vez menos atractiva la actividad exportadora y más conveniente la importadora. "Por eso en algunos casos Moreno cerró las compras al exterior; por ejemplo en los neumáticos, se pasó de 50.000 y hasta 60.000 por mes a 890, que es un número ridículo, porque apenas es un contenedor y no es que los productos no llegan, no los deja salir de la Aduana, así que es probable que algún automovilista esté esperando una cubierta que aquí no se fabrica y que Moreno tiene bloqueada en el puerto", lamentó un operador de comercio exterior. Los problemas por las restricciones a las compras al exterior llegaron a un punto culminante en 2009 cuando Brasil tomó medidas idénticas como castigo a las limitaciones que sufría su producción en las fronteras. El presidente Luiz Inacio Lula da Silva se quejó personalmente por los inconvenientes. El diferendo se solucionó, pero renació en los últimos meses. Y ya hay compañías llevando de nuevo sus quejas a las autoridades brasileñas por la situación en la Argentina. "Los planteos son increíbles, porque no se puede esperar que todo el mundo produzca y exporte aquí en la Argentina", se quejó un empresario. "No me importa si no quieren fabricar acá, si quieren vender en la Argentina por lo menos tienen que comprar acá insumos y la cuenta de divisas tiene que ser cero, importan por lo mismo que exportan, si no, no los dejo importar", afirmaron que ordena Guillermo Moreno. Hasta hubo una multinacional de una marca reconocida que estuvo buscando una compañía local a la que darle una licencia para que produjera calzados con su nombre, pero luego descartó la idea. "Era una locura, porque frente a lo que necesitamos ingresar, salir a competir con calzado con los chinos y creer que podríamos igualar los montos era ridículo", dijo un ejecutivo de la firma. Algunas empresas que han aceptado esa clase de planteos y producen localmente se quejan de que tampoco les entregan fluidamente las licencias no automáticas de importación. Las alarmas del Gobierno sonaron por primera vez cuando las cifras de febrero mostraron un crecimiento del 30% de las importaciones contra sólo el 3% de las exportaciones. En marzo recrudecieron las medidas que tuvieron como objetivo limitar fuertemente las compras a China y que terminaron por generar el incidente por la "venganza" china, que suspendió la compra de aceite de soja argentino. En mayo las compras al exterior crecieron 72% respecto del mismo mes del año anterior, cuando las ventas externas sólo repuntaron 25 por ciento. Con todo, la Argentina acumuló a mayo un saldo comercial favorable de US$ 6157 millones, pero que resultó casi 2300 millones y 27% inferior al de los cinco primeros meses de 2009. |