Por JULIÁN GUARINO - En épocas de vacas flacas, el dinero en efectivo es rey.
Ahora bien: lo de lo raquítico de las vacas, parece, comienza a hacerse vox populi en Europa y Estados Unidos. Ayer lo endeble del mercado financiero europeo y la mala perspectiva en la economía de EE.UU. derritieron las frágiles expectativas creadas en los últimos meses. Esto ha disparado el índice VIX (que mide la volatilidad y refleja el riesgo inversor) a niveles superiores al 30%, en lo que para algunos es una contundente señal de alarma que comenzó a provocar la huida de los inversores desde activos que implicaran cierto nivel de riesgo.
En el mercado local, bonos y acciones cerraron en baja golpeados por el derrumbe de los mercados internacionales y la falta de reacción que mostraron en horas posteriores los funcionarios tanto de Europa como de EE.UU.
Para los bonos locales se tuvieron descensos de hasta 5%. Los más largos y nominados en pesos fueron los más afectados porque el riesgo de devaluación se suma al soberano. El Discount en pesos perdió 4,5% mientras que el cupón PBI en pesos perdió 3,87%. Si bien el descenso del Par en pesos de 0,29% no inquietó, sí lo hizo el del cupón PBI en dólares que perdió 4,8%. El Discount en dólares cayó 3,83%.Esto hizo que el riesgo país volviera a trepar hasta los 796 puntos, lo que deja al Gobierno muy cerca de pagar 8% por encima de los bonos del Tesoro.
En el mercado de acciones el índice Merval cayó 4,32%. Los papeles de la siderúrgica Tenaris, productor global de tubos para la industria petrolera y la empresa de mayor peso en el Merval, bajaron 5,49%, en línea con un descenso del precio del petróleo.
Para los analistas, el sacudón de los mercados internacionales volvió a reflejar que la salud de la economía mundial continúa en un camino sinuoso. Esta situación repercutió en las materias primas y en especial en Tenaris y Petrobras Brasil, que son los papeles más ligados al contexto externo.
lo que viene es mayor presión a la baja, ya que parece, el escenario descontado de recuperación de EE.UU. se aleja inexorablemente de la mano de datos negativos en la confianza del consumidor y la baja creación de empleo. En rigor, la mala performance del primer indicador es explicado por las magras perspectivas en el segundo, todo un escenario del pesimismo que se resume en la temible revelación de que si el Gobierno estadounidense no crea empleos, el sector privado no lo hace. |