Por JUAN CERRUTI - La elevada inflación de la Argentina y la devaluación del euro a nivel internacional están erosionando la competitividad de la economía local. Tomando en cuenta el tipo de cambio real multilateral (TCRM) –con la inflación que miden los privados– este índice pasó de un valor de 2,05 en diciembre del año pasado a 1,74 en junio último. Es decir que en cinco meses se registró una apreciación del 15% en uno de los principales indicadores que miden el desempeño competitivo del país.
El TCRM es el valor que surge de aplicar al tipo de cambio convencional el descuento por la inflación local y ponderarlo por la variación de las principales monedas de los países con los que comercia la Argentina. Así, un incremento de la inflación resta competitividad al país porque encarece los bienes locales en relación a los del exterior. El mismo efecto tiene la devaluación del euro –producto de la crisis que afecta a varios países de esta zona– al hacer más caras las exportaciones argentinas para los residentes del viejo continente.
Del 15% que cayó el TRCM en lo que va del año, alrededor del 10% corresponde a inflación y el restante 5% el debilitamiento del euro. El problema, advierten los especialistas, es que en un escenario de aumento de precios y menor holgura fiscal que en otros años, el Gobierno decidió utilizar el tipo de cambio nominal como ancla inflacionaria. Así las posibilidades de dejar depreciar la moneda como respuesta a esta pérdida de competitividad se ven acotadas, en un contexto donde cualquier deslizamiento de este tipo podría retroalimentar la inflación.
Según un informe elaborado por el economista Ramiro Castiñeira de la consultora Econométrica, “la aceleración de la inflación en el plano local y la devaluación del euro en el internacional, en un contexto donde el tipo de cambio está actuando como única ancla nominal, está apreciando rápidamente el tipo de cambio real de la economía”. Y agregó que esta apreciación “resulta de preocupación por el impacto en el saldo de la cuenta corriente del balance de pagos”.
Sostener un saldo favorable en el balance de pagos es una premisa importante para un país como la Argentina, que necesita de esas divisas para afrontar los pagos de deuda al exterior, en un contexto donde el acceso al financiamiento foráneo por ahora permanece cerrado.
En base a un ejercicio de simulación, Econométrica estimó si el euro continúa devaluándose y el real brasileño se mantiene estable, el TRCM de la Argentina “reflejaría una apreciación acumulada cercana al 22% entre 2010 y 2011”. |