IGNACIO OLIVERA DOLL - Hay un “lado oscuro” en el proceso de acumulación de reservas que lleva adelante el Banco Central. Detrás de las fuertes compras que se hacen a diario en el mercado cambiario, y de los u$s 50.200 millones que se superaron la semana pasada, hay algunos riesgos para la economía local: el dinero en circulación crece por encima de lo pautado por el BCRA en su programa monetario y los analistas ya se animan a estimar que la inflación pasará del 21% (actual) al 25% anual (a fin de año). Y que producto de eso el tipo de cambio real se seguirá apreciando.
Algunos académicos consultados por El Cronista, coincidieron en alertar sobre un comportamiento que se pudo ver en la evolución de las cifras del sistema: mediante un “mágico artilugio”, el sector público se decide a desplazar una buena cantidad de sus fondos, a lo largo del trimestre, desde las cuentas a la vista, en las que están depositados, hasta los plazos fijos. Eso hace que el programa monetario sea más fácil de cumplir para el Banco Central, porque reduce forzosamente el tamaño del M2 total, hasta ubicarlo en las bandas establecidas por ley para el organismo. Como en el Indec de Moreno, es el combate de las “formas” del problema, en reemplazo de un ataque a la “sustancia” del mismo: “No es el espíritu del programa monetario, porque el movimiento es transitorio. Es para mostrar que cumplieron una meta, pero a los efectos macro no sirve de nada: los efectos de la emisión inflacionaria siguen estando”, comentó una analista de M&S Consultores. Todos coinciden en que hoy en día el programa monetario está en los límites superiores del M2 total (el dinero circulante en poder del público y las cuentas a la vista de ambos sectores). Pero muy por encima del M2 privado. “El crecimiento de los agregados monetarios es más alto de lo que se creía. El M2 privado creció en junio al 23.1% anual, $ 2.500 millones por encima del 21.4% que esperaba el Central en su programa monetario”, aclara Juan Manuel O’Donnell, de Econviews.
Es el efecto ineludible que provoca toda emisión monetaria que no es esterilizada. “Es la contracara de la acumulación de reservas”, dicen en Econviews. “El Central genera una fuerte emisión de pesos que
genera mayor presión inflacionaria. Pero para contrarrestar parcialmente estas emisiones, emite Lebacs y de esa manera absorbe parte de los pesos del mercado. Durante todo junio, por ejemplo, emitió Lebacs por u$s 494 millones”, dicen en la consultora.
Así las cosas, muchos economistas coinciden en que habrá que corregir la inflación: “Luego de ubicarse en 16% anual en el último año, los precios están creciendo al 21% anual y, según Econviews, en diciembre la tasa de inflación va a alcanzar el 25% anual”, agregan.
La próxima víctima será, de este modo, el tipo de cambio real. La paridad cambiaria nominal, prácticamente planchada –actuando
como ancla monetaria– y a contramano de la inflación, genera una apreciación del tipo de cambio real. Eso afecta el nivel de competitividad, una de las más variables que despierta más susceptibilidad por la industrial local.
Con todo, en el mercado se reconoce que, a esta altura de la gestión kirchnerista, lo más sensato es pensar que no está en los intereses del gobierno “esterilizar” la emisión echa para absorber reservas.
“A este Gobierno no se lo ve muy preocupado por estos niveles de emisión, a pesar de que son perjudiciales para la inflación”, dijo un consultor. Consultados al respecto, desde el Central aclararon ayer que “no induce a nada” a nadie, “ni formal ni informalmente”. En Ecolatina advirtieron estos días que la inflación terminará este año “por encima del 25%”, lo que implicará “el mayor incremento de precios minoristas registrado desde la devaluación hasta hoy”. |