Hay quienes sostienen que siempre hay que pensar en grande. Bajo el paraguas de las finanzas, para las empresas, esto puede traer desde un pequeño dolor de cabeza hasta un desafío de magnitud considerable.
Ahora, un informe de Ernst & Young señala que si bien ha crecido la financiación con recursos de los bancos, los plazos que los empresarios argentinos necesitan para fondearse no son los que las entidades bancarias ofrecen.
Ernst & Young presentó los resultados de la sexta edición de la encuesta sobre las fuentes de financiamiento que utilizan las empresas y de la que participaron compañías representativas de los principales sectores de la economía argentina.
El reporte hace referencia a los obstáculos que se le presentan a las empresas en el sistema financiero local para fondear sus proyectos. En este sentido, el 38% de los ejecutivos destacaron que, entre otros motivos, el descalce en los plazos ofrecidos en comparación a los necesarios para el negocio es relevante y el 22% señaló a la ausencia de volumen prestable.
Sin embargo, el financiamiento bancario continúa mostrando las mismas diferencias de siempre, indicó Ernesto San Gil, managing partner de Ernst & Young en Argentina.
En este sentido, 4 de cada 10 compañías lo se financió a través de los bancos mientras que el 31% se autofinanció. A la vez, sólo el 5% recibió fondeo de su casa matriz, mientras que 8% obtuvo fondos en el mercado de capitales y 12% de sus proveedores extendiendo sus plazos de pago.
“Se consolidó la tendencia creciente del año anterior donde las empresas siguen financiando los proyectos de corto plazo y el capital de trabajo con bancos. Sin embargo, la autofinanciación continúa siendo la alternativa más viable para financiar proyectos más relevantes y de repago más largo”, señaló Ernesto San Gil, .
Pero no sólo hay financiamiento bancario detrás de cada empresa. El mercado de capitales también ha gravitado en la decisión de los ejecutivos que busca permanentemente cómo fondearse.
‘En comparación con el año anterior, el mercado de capitales crece levemente como fuente de financiamiento. Entre quienes lo están evaluando para este propósito, el 63% lo canalizaría a través de deuda corporativa (ONs), un 20% en fideicomisos, 5% en emisiones de acciones ordinarias y 12% en otros instrumentos. “En este punto, resulta importante destacar el interés de un grupo de los encuestados en realizar ofertas públicas de acciones tanto en el país como en el exterior en los próximos años”, agregó el socio de Ernst & Young.
Las razones que hay detrás
Cuando se les pregunta a los empresarios para qué necesitan el dinero, el 50% ha respondido que para ampliar la capacidad instalada, una proporción que ha crecido desde el 41% registrado en 2009. Sin embargo, al evaluar el volumen que tomarían prestado, ninguno de los encuestados señaló que estaba pensando en contraer un monto del que resultaría una “transformación” en el negocio. “Por la incertidumbre reinante los proyectos a financiar continúan siendo de tamaño medio”, señalaron.
A la pregunta sobre en qué moneda y a qué tasa lo van a realizar, el 40% contestó en pesos y a tasa fija y el 19% a una tasa variable. A su vez, el 30% lo hará en tasa fija y en dólares y el 11% en tasa variable.
Acerca de las expectativas de rentabilidad futura (el próximo año), el 40% de los encuestados contestó que será menor que la presente, el 30% consideró que se mantendrá constante, mientras que sólo el 30% anticipa que crecerá.
“La incertidumbre a nivel local e internacional condiciona las decisiones de financiación e inversión, pero una vez acotada, la Argentina tiene mucho para avanzar”, concluyó el directivo de Ernst & Young. |