Por JULIÁN GUARINO - Las fusiones y adquisiciones son a la economía, lo que el rouge es a una mujer: cuanto más tiene, más atractiva se vuelve. Si bien existen excepciones (en ambos casos), de todas formas lo que sucede en la Argentina –con respecto a las fusiones– merece un análisis separado del contexto global. Para los especialistas consultados, si bien a nivel internacional y producto de la crisis financiera, una severa pérdida de confianza detuvo la reanudación del mercado de fusiones y adquisiciones (M&A por sus siglas en inglés), en el plano local y en comparación con la evolución registrada en 2009, los negocios en Argentina marchan con viento a favor y con una visible ventaja.
En el caso de la Argentina, según Claudio Boueke, socio a cargo de Transaction & Restructuring de KPMG, “aunque la inflación erosiona el valor de las inversiones, algunos compradores están tranquilos porque los retornos aún son mayores que el riesgo, y el panorama macroeconómico a largo plazo es saludable”.
Ignacio Aquino, socio de Corporate Finance de PriceWaterhouse Coopers (PWC) comparte la visión. “Este año tenemos mayor actividad que el año previo, existe una mayor cantidad de pedidos y mandatos tanto para fusión como para adquisición, y esto nos regala una excelente perspectiva para este negocio en los próximos meses”, señaló.
Según el reporte de KPMG, “si bien los pronósticos para las fusiones y adquisiciones en la Argentina son buenos, deben ser vistos en el contexto de un contexto financiero muy diferente ya que a escala local, muchas de las compañías son empresas familiares con poco acceso al financiamiento”.
Para los analistas, esto habilita un único camino: para crecer hay que encontrar inversores privados y luego llevar adelante una venta total o parcial. Este fenómeno se da en todos los sectores, particularmente en el de consumo.
“En este momento se están registrando ventas parciales y totales con inversores financieros estratégicos, que involucran tanto a actores locales como internacionales, aunque hay pocas fusiones declaradas excepto aquellas conducidas desde fuera del país, como la de Kraft y Cadbury”, explica el socio de KPMG.
Para Javier Bayley, director de finanzas corporativas de la consultora Auren, “hay indicadores de que estamos en un mejor momento”. Sin embargo, el ejecutivo cree que la recuperación sería mayor si la confianza en las condiciones económicas del país se consolidaran. “Siempre las operaciones de M&A necesitan de la confianza para crecer y ser sustentables en el tiempo. En un marco de imprevisibilidad, se resienten las partes y cae el número de operaciones”.
Víctor Fabetti, socio a cargo de impuestos del Estudio Fabetti Bertani y Asoc., sostuvo que el ritmo de las operaciones cambió para mejor. “Estamos involucrados en varias operaciones, pero a diferencia de las años 90, donde venían grandes o medianos grupos del exterior de países centrales a instalarse en la Argentina, hoy los compradores son empresas locales a las que les va muy bien o empresas vecinas del Brasil acostumbrados a mercados volátiles como el nuestro”.
Desde el plano internacional, datos recientes del Global M&A Predictor, estudio realizado por KPMG entre 1.000 compañías, muestra que las utilidades estimadas a futuro de las compañías consultadas han caído 20% en lo que va del año, sugiriendo así que la avidez por la realización de operaciones se encuentra bajo gran presión.
“En enero, las proyecciones indicaban que el mercado de M&A se abriría para los negocios. Sin embargo, la confianza se fue consumiendo en los últimos seis meses”, señalaron en la consultora. |