Por IGNACIO OLIVERA DOLL - Algunos quieren verlo como el comienzo de un efecto que ya habían temido y anticipado. “Con el levantamiento del secreto bancario, Uruguay perderá la oportunidad de mantenerse como una isla de protección de derechos individuales en un mundo donde éstos comienzan a resentirse”, había advertido, meses atrás, el presidente de la Asociación de Bancos Privados uruguayos y ex presidente del Banco Central, Julio de Brun.
Las cifras actualizadas ayer por el Banco Central uruguayo reflejaron una nueva caída en los “ahorros de no residentes”, sobre los cuales siempre se cuenta una porción mayoritaria de argentinos. Eso mostró que, al menos en estos dos últimos meses, el flujo de ahorros desde la Argentina hacia ese país se frenó abruptamente. No sólo alcanzó para dejar un resultado “neutro” en lo que va del 2010, sino hasta para cerrar el primer semestre positivo de los últimos cinco años.
Los analistas mencionan dos factores: el pánico que generó en los argentinos el rumor sobre una posible eliminación del secreto fiscal, y el regreso de una “certidumbre” financiera que en la Argentina se había perdido hace tiempo. Así, los ahorros extranjeros en Uruguay se desinflaron en junio en más de u$s 20 millones (ver infografía), con lo que acumularon un descenso de casi u$s 40 millones en sólo dos meses; es decir, más de $ 150 millones.
El saldo total de estos depósitos quedó en los u$s 2.487,4 millones, por primera vez en el año por debajo de la marca que habían mostrado a fin de 2009. Desde 2005 hasta hoy, todos los primeros semestres de año habían registrado una evolución en sentido inverso.
La caída de los depósitos de no residentes se da en momentos en que el sistema financiero uruguayo logra captar una mayor cantidad de ahorros locales. Los plazos fijos del sector privado avanzaron en lo que va del año en más de $ 500 millones, lo que muestra un incremento del 12% en el semestre. Curiosamente, además, en un mes en el que la Argentina sufrió una fuerte salida de capitales (más de u$s 1.000 millones) por los efectos de la turbulencia global y el temor a nuevas regulaciones del BCRA.
La Asociación de Bancos Privados uruguayos que preside De Brun teme desde hace tiempo que el proyecto de ley que el gobierno de Mujica podría enviar al Congreso afecte el fondeo de las entidades locales: “Es un cambio importante y muy negativo sobre lo que tradicionalmente habían sido las reglas de juego en esta materia”, había comentado su presidente a la agencia Reuters.
Sin embargo, desde la Asociación de bancarios de Uruguay (AEBU), el dirigente Ricardo Ibarburu consideró ayer a este diario que el levantamiento del secreto bancario sobre los depósitos es sólo un “rumor falso”, producto de una confusión: “Existe hoy una ley de secreto bancario que no abarca a los depósitos, sino a los créditos. El Banco Central instrumentó un mecanismo mediante el cual publicó en su página web (hace tres meses) la información sobre los tomadores de préstamos. Pero esa información ya era de libre acceso, se podía obtener en el mostrador del Banco Central. Nunca se pensó lo de los depósitos”, comentó.
Simultáneamente, el gobierno de Mujica estudia la firma de acuerdos bilaterales que permitan intercambiar información de todo tipo, y que “podría incluir este tipo de información, en casos especiales; no para publicarla ni hacer negocios con ella”. |