| | La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro chino, Wen Jiabao, visitaron la empresa Siemens, donde los directivos les reclamaron por las políticas comerciales locales. | | | | Pekín - La creciente importancia del mercado chino para las empresas del mundo entero lleva a sus responsables a quejarse cada vez más abiertamente de las discriminaciones y restricciones de las cuales estiman ser víctimas en China, la tercera economía mundial. Si bien muchos empresarios manifiestan sus frustraciones en el anonimato, por ejemplo a través de las cámaras de comercio, otros lo hacen a cara descubierta, descontentos con el clima de inversiones en el país asiático, el más poblado del mundo con 1.300 millones de habitantes.
«Esas empresas tienen mucho más que perder que cuando para ellos China era sólo una experiencia interesante», sostuvo Patrick Chovanec, profesor de la escuela de economía y gestión de la Universidad Tsinghua de Pekín. «Las empresas ya no pueden sólo permitirse esperar que la situación mejore. Necesitan manifestar sus preocupaciones», agregó.
La semana pasada, responsables de empresas alemanas de primer nivel, como BASF y Siemens, sumaron sus voces a las quejas durante una reunión en la que participaban el primer ministro chino, Wen Jiabao, y la canciller germana, Angela Merkel. El presidente del directorio del número uno mundial en el sector químico, el alemán BASF, Jürgen Hambrecht, se quejó de la obligación para las empresas extranjeras de transferir sus tecnologías a sus competidores chinos a cambio de un acceso a ese vasto mercado, según el diario Financial Times.
Por su parte, el presidente de Siemens, Peter Löscher, indicó que las empresas extranjeras «esperan encontrar condiciones equitativas en los mercados públicos». «Se animan porque ahora sienten que mucha más gente osa quejarse», afirmó Shaun Rein, director general de China Market Research Group, con sede en Shanghái.
Recientemente, Jeffrey Immelt, el presidente del grupo norteamericano General Electric, acusó a China de mostrarse hostil con los grupos extranjeros, según la prensa. Immelt habría declarado durante una reunión con grandes empresarios en Roma que estaba «verdaderamente preocupado sobre China», aunque General Electric aseguró que esas declaraciones estaban sacadas fuera de contexto y habían sido deformadas. Poco después, General Electric fue designado como uno de los proveedores del futuro avión chino C919.
Este año, Google también vivió una pulseada con Pekín por la cuestión de la censura en internet, aunque finalmente vio renovada su licencia de explotación. En los últimos meses, la cámara de comercio europea en China y su homóloga norteamericana también manifestaron sus preocupaciones por el trato a las empresas extranjeras, temiendo un endurecimiento de las legislaciones.
Sin embargo, uno de los expertos consultados, Shaun Rein, no piensa que haya habido demasiados cambios. «Siempre fue difícil operar aquí. Siempre fue necesario transferir tecnología y tener coempresas. Lo que pasa es que ahora es un mercado importante», dijo. Recientemente, durante un encuentro con los empresarios alemanes, Wen Jiabao rechazó lo que calificó de «alegación» contra su país.
Agencia AFP |
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