Por Javier Blanco - La persistente valorización que registraron en las últimas semanas los títulos de la deuda argentina hizo caer ayer la restricción que el Gobierno se había impuesto para volver a los mercados voluntarios de deuda: aquella según la cual desecharía cualquier posibilidad de emitir nuevos bonos si no le ofrecen dinero a una tasa de un dígito. La suba del 1,07% que registró ayer el Global 17, que el Gobierno emitió recientemente para pagarles los intereses caídos de 2005 hasta la fecha a los inversores mayoristas que acudieron al último canje (y que fallidamente intentó colocar en paralelo con esa operación) hizo que su rendimiento perforara por primera vez el nivel del 10% anual, con lo que, de proponérselo, estaría en condiciones de volver a ofrecer ese título al mercado. La ventana del mercado internacional de capitales comenzó a reabrirse en el mismo momento en que los grandes inversores superaron el temor que les generó la "crisis del euro", lo que los hizo abandonar posiciones más conservadoras. Los más beneficiados con el fin de la aversión al riesgo fueron los mercados emergentes, cuyas economías vuelven a mostrarse pujantes pese a las dudas que persisten respecto de la evolución de los niveles de actividad en Europa y Estados Unidos. No en vano, en cuestión de días se desató una verdadera competencia entre países emergentes por captar fondos ávidos de acceder a una renta superior a la del 3% promedio que ofrecen los bonos a 10 años del Tesoro de EE.UU., como se pudo comprobar ayer con la pálida recepción que tuvo la subasta por 29.000 millones en títulos a 7 años (pagó el 2,39%). Una carrera concurrida De esa carrera ya participaron Brasil (que captó US$ 825 millones al 4,54% anual con la reapertura de un título a vencer en 2021); Barbados (US$ 200 millones a 12 años, al 7,2% anual) y Chile, que ayer captó US$ 1520 millones con la emisión global de dos bonos (uno en dólares, a 10 años, y otro en moneda local, al mismo plazo) a tasas del 3,89 y 5,5% anual, respectivamente, por citar los casos más cercanos. A tal punto que las emisiones de países emergentes ya han superado los US$ 35.000 millones en lo que va del mes, según calculó ING Bank. El efecto derrame incluyó a la Argentina, donde se potenció por la positiva valoración que los mercados realizaron del último canje; los recientes fallos de la Justicia estadounidense en contra de pedidos de embargos y las disipadas dudas sobre la situación fiscal. No en vano, los bonos acumulan alzas de hasta el 23% en el mes (el Discount en pesos), una valorización favorecida, además, por el virtual seguro de cambio que ofrece la economía ante las limitaciones que enfrenta el Gobierno para dejar subir el dólar en un contexto inflacionario. Esto abrió la posibilidad de que el Gobierno recurra a los mercados, para cumplir con su objetivo de fijarle una tasa de referencia más baja para el sector privado, aunque la idea del equipo de la Secretaría de Finanzas sería aprovechar la coyuntura para "matar dos pájaros de un tiro": lograr esa meta y comenzar a juntar fondos para hacer frente a la agenda de 2011, con vencimientos más fuertes, para lo que no descartan un nuevo canje que incluiría al Bonar que vence en marzo de ese año. |