Por Fernando Alonso - La puja por el control del Banco Central se acrecentó en las última semanas y seguirá creciendo en intensidad, a medida que se acerque el fin de los mandatos de seis directores, incluido el de la presidenta Mercedes Marcó del Pont. No es solo un juego de poder, también se dirime parte del modelo económico para el último año de la gestión presidencial de Cristina Fernández y la posibilidad de que avancen los sectores identificados con la renta financiera que encontraron un aliado en el jefe del Palacio de Hacienda, Amado Boudou.
Aunque tanto en Economía como desde la conducción del Central aseguran que la relación entre Boudou y Marcó del Pont es “impecable”, entre conocedores de las internas kirchneristas creen que el ministro considera que la relación que generó con Néstor Kirchner (lo autorizó a caminar el territorio bonaerense) lo habilita a intentar un desembarco mayor al que ya logró en la autoridad monetaria. El mayor problema del ministro es la poca cintura política para elegir candidatos. Desde el Palacio de Hacienda se motoriza la postulación de Guillermo Nielsen para comandar el BCRA, como objetivo de máxima, o para ubicarlo en una silla del directorio, como premio consuelo.
Nielsen estuvo reunido dos veces con operadores de Boudou en el Central: el director Sergio Chodos y el gerente general Benigno Vélez. Según algunas versiones, también el ministro recibió al saliente embajador en Alemania.
Chodos llegó a la función pública de la mano de Nielsen, quien lo incorporó al área de Finanzas cuando encabezó la secretaría correspondiente durante la gestión de Roberto Lavagna, y demostró habilidad para mantenerse en el kirchnerismo.
La relación entre Nielsen y Lavagna nunca se deterioró. A su regreso de Alemania –nunca se explicaron las razones de su reciente relevo y reemplazo por Victorio Tacetti– Nielsen se reunió con el ex ministro ahora cercano al Peronismo Federal. Ese encuentro habría sido detectado en Olivos y constituiría el principal escollo para que prospere la intención de Boudou de consagrarlo en el BCRA. Algo similar le ocurrió al ministro con la representación argentina ante el FMI: obligó a renunciar a Pablo Pereira, el delegado del Gobierno en el organismo, y procuró reemplazarlo con el economista Pablo Druck. Kirchner lo vetó cuando se enteró que también proviene del CEMA y que actualmente forma parte del propio staff del Fondo.
Desde Economía buscan evitar que circule el nombre de Nielsen. Prefieren que se promueva la candidatura de Gabriela Ciganotto, amiga de la presidenta Cristina Kirchner y hoy directora del BCRA, para quedar el frente del Banco si no se renovara el pliego de Marcó del Pont. Persiguen con esa movida una estrategia a dos puntas: darle visibilidad a Ciganotto para desgastarla por los medios (al fin de cuentas los Kirchner nunca hacen lo que los medios pronostican) pero también para incentivar a legisladores de la oposición a que hurguen en la gestión de Ciganotto al frente del Banco Nación. Su presidencia, en el tramo final del mandato de Néstor Kirchner, transcurrió con muy bajo perfil, pero en Economía saben que habría dejado flancos vulnerables que serán aprovechados políticamente por la oposición. Cuando asumió Cristina Kirchner Ciganotto fue derivada al directorio del Central y reemplazada en el Banco Nación por Marcó del Pont.
Además de Marcó del Pont, en setiembre culminan los mandatos de Miguel Pesce (actual vicepresidente), Zenón Biagosch, Arturo O’Connell, Arnaldo Bocco y Waldo Farías.
En la Casa Rosada también comenzó a llamar la atención la velocidad con la que algunos banqueros acceden a información que se trata formal o informalmente entre directores del BCRA. Hay tanta heterogeneidad en la integración de ese cuerpo que la determinación del origen de las filtraciones varía según a quién se consulte.
La última filtración se refirió a la posibilidad de subir los encajes para reducir el dinero disponible en poder del público, que estudia Marcó del Pont como una de las herramientas para cumplir el programa monetario. Según la versión, la Presidenta se opuso asesorada por el titular del Nación, Juan Carlos Fabrega en lo que significaría un golpe a Marcó del Pont.
La versión circuló días después de que la Presidenta vetara en público otra idea, la de eliminar los encajes para el ingreso de dólares financieros, que impulsó Boudou a pedido de los operadores bursátiles y que terminaría por redondear su política de acercamiento a los mercados financieros.
En las cercanías del ministro se acusó el golpe del discurso de la presidenta Cristina Fernández en la Bolsa de Comercio por eso reivindicaban la supuesta desautorización al plan de Marcó del Pont para subir los encajes. Creen que el empate los favorece porque es Marcó del Pont la que tiene que revalidar títulos. |