Tras perder casi u$s 1.200 millones por el pago del Boden 2012, el Central volvió a comprar fuerte y ya recuperó casi el 10% de las divisas. Ayer compró u$s 120 millones, y el stock de reservas volvió a quedar al borde de los u$s 50.000 millones.
Esta dinámica cumple con lo previsto por el propio BCRA, que aprovecha la continua liquidación de divisas provenientes de las exportaciones de soja. A diferencia de lo sucedido en años anteriores, esta vez la liquidación se está realizando de manera mucho más gradual y no se concentró entre abril y junio.
Según los cálculos del mercado, aún resta liquidar prácticamente la mitad de la producción, es decir, unos u$s 10.000 millones. Esto asegura un fuerte excedente de divisas para los próximos meses, que será absorbido por la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont.
Las declaraciones de la funcionaria dejaron claro que la compra de divisas tiene como objetivo defender el tipo de cambio. Si el Central se retirase del mercado, el dólar se desplomaría, comprometiendo todavía más la competitividad para la industria.
Además de los dólares sojeros, otros elementos confluyen para que se genere un fuerte excedente en el mercado de cambios. En particular, impacta la entrada de divisas para aprovechar el excelente momento financiero que viven los activos argentinos, en especial, los títulos públicos y los cupones PBI. Ambos mantienen este mes el impulso alcista de julio.
La consecuencia de esta situación es que se suavizó drásticamente la fuga de capitales en julio, tendencia que se mantiene en agosto.
Esta fuerte compra de dólares genera un problema que comienza a generar más preocupación: la cada vez más fuerte emisión de pesos para adquirir esas divisas excedentes.
Por lo pronto, el directorio del Central seguirá sin tratar una eventual suba de encajes para los depósitos a la vista, lo cual ayudaría a reducir la cantidad de pesos que circulan en el mercado. Los pronósticos sobre un posible incumplimiento del Programa Monetario en el tercer trimestre están a la orden del día (ver aparte).
En consecuencia, la contracara de la compra de divisas es el peligro de que se desate una aceleración de la inflación. El Central busca contrarrestar con la emisión de Lebac y Nobac, cuyo stock saltó de $ 35.000 millones hace un año a casi $ 60.000 millones en la actualidad. Sin embargo, aún este incremento de títulos resulta insuficiente para absorber los pesos, que se emiten a un ritmo mucho más rápido. |