Por JUAN CERRUTI - La caída en las tasas de interés del sistema financiero y el repunte de la inflación están generando un imprevisto impulso en el crédito de corto plazo para las empresas. En los últimos 60 días el financiamiento en instrumentos como los adelantos en cuenta corriente o el descuento de documentos mostró un significativo incremento, aunque subsiste la ausencia de préstamos a más largo plazo para el sector privado.
Dos factores operaron para que se vislumbre esta reactivación del financiamiento. Por un lado, la paulatina baja de las tasas que cobran los bancos, producto del mejor clima financiero internacional y el renovado optimismo que despertó entre los inversores el canje de deuda concretado recientemente. Ello generó, por ejemplo, una caída 22% en el riesgo país en los últimos 40 días, indicador que ahora se ubica en las inmediaciones de los 650 puntos. En el mismo sentido, el Global 2017, el título que el Gobierno argentino pretende emitir en su vuelta al mercado internacional, ya rinde menos del 10%.
Parte de esta baja en el costo que los inversores le piden al país para tomar deuda se está trasladando al sector privado doméstico. Hoy la tasa por adelantos en cuenta corriente oscila entre 15% y 17%, tres puntos porcentuales menos que los valores registrados en el bimestre abril-mayo. El mismo proceso se verifica en las tasas para descuentos de documentos, actualmente de entre 18% y 20%.
Si a estos valores se le descuenta la inflación –que según las consultoras privadas promedia el 23% este año– queda claro que con tasas de interés reales negativas (la tasa que surge de descontar el alza de precios) para muchas empresas hoy es negocio financiarse a corto plazo.
“Llama la atención el vigor del crecimiento del stock de préstamos bancarios. En particular, las líneas de financiación de corto plazo a empresas. En los últimos tres meses, el crédito a firmas ha estado creciendo a un ritmo cercano a los $ 2.500 millones mensuales, cuando hasta ahora el stock de estos préstamos rara vez aumentaba más de $ 1.000 millones al mes”, afirmó la consultora Federico Muñoz & Asociados en uno de sus últimos informes. “Esta dinámica seguramente se explica por la progresiva baja de las tasas activas (hoy, del 15% promedio para adelantos en cuenta corriente y del 19% para descuento de documentos) en conjunción con una inflación que bien medida ya supera el 20% en el último año. Evidentemente, las tasas negativas en términos reales están empujando a las empresas a volver a endeudarse con la banca local”, agregó Federico Muñoz.
Los últimos datos del Banco Central, a principios de julio, indican que el stock de adelantos en cuenta corriente suma $ 17.342 millones, cifra que representa un aumento de casi $ 2.000 millones frente al valor alcanzado a mediados de mayo. Del mismo modo, los documentos descontados llegaban a $ 9.081 a principios del mes pasado, con un incremento de $ 1.000 millones en 60 días. |