DOLORES AYERRA - La sobreoferta de dólares que proviene de la liquidación del sector exportador –sobre todo del agropecuario– sigue firme y está complicando en algún punto al Banco Central (BCRA). Ayer, el dólar bajó un centavo en las pantallas del microcentro porteño y terminó en $ 3,92 para la compra y $ 3,95 para la venta. En el circuito de los grandes jugadores –donde operan bancos y empresas– quedó estable, con un mínimo ascenso de 10 milésimas para terminar operado en $ 3,933 para la punta vendedora. Entre ambos mercados (el Mae y el Mec) se operaron u$s 579 millones y u$s 168 millones en el mercado de futuros.
Sin embargo, la estabilidad se dio gracias a la intervención del BCRA, que en esta oportunidad combinó estrategias para sostener el tipo de cambio. Como lo ha hecho en tantas otras jornadas, la mesa oficial decidió intervenir en el mercado de futuros (Mae y Rófex) para sostener el dólar, y así eludir una mayor emisión de pesos en este caso. En concreto, desde el viernes pasado resolvió poner posturas compradoras en los plazos de septiembre, octubre y diciembre. De esta manera, lo que pretende la entidad que conduce Mercedes Marcó del Pont es desviar la ola de ventas del mercado del día, hacia plazos más largos. El ente regulador evita, a través de esta estrategia, un nivel de compras excesivo en el contado y la consecuente emisión de pesos, que por estos momentos tanto preocupa en Reconquista 266.
Aún así, la entidad monetaria debió comprar cerca de u$s 40 millones en el mercado de contado o spot para mantener la cotización apenas por encima de $ 3,93. “A ella se le sumaron compras de privados y bancos nacionales que, aprovechando la salida del BCRA en el mercado de futuros, salieron a pagar en el contado. Se notó también cierta escasez de pesos sobre el final de la rueda por lo que la baja del valor hoy se vio un poco más acentuada”, consignó un informe cambiario.
Las expectativas apuntan a que la lluvia de divisas del campo se mantenga por lo menos hasta fin de año y que la compra de dólares por parte de privados o salida de capitales, que está en descenso, continúe estable. Bajo este escenario, el Central se encuentra en una encrucijada (debe sostener el tipo de cambio y al mismo tiempo evitar un desborde del circulante monetario). El mes pasado, por lo ejemplo, la entidad pudo esterilizar o sacar de circulación sólo el 11% de lo que emitió por sus compras récord.
Pero la entidad deberá enfrentarse a otro reto: encontrar un equilibrio justo para su estrategia. Si interviene demasiado agresivo en futuros, pone en peligro un recalentamiento en las tasas. En estos mercados, el objetivo oficial es tentar a los privados por colocación de tasas. Pero si la estrategia es efectiva, las tasas tenderán a subir, y ése tampoco es un efecto deseado, menos aún en Olivos. Por otra parte, si el volumen de compras oficiales en el spot no cede, el BCRA deberá incrementar drásticamente sus pasivos (Letras y Notas) para absorber los pesos excedentes en la plaza (y a su vez, también aumentar las tasas de estos instrumentos). La opción que podría liberar la presión que el organismo carga sobre sus espaldas es la de aumentar los encajes de los depósitos a la vista en pesos –actualmente en 19%–. Pero ésta fue una iniciativa que generó mucho ruido en el sector bancario e incluso en áreas del Gobierno. Por el momento el debate de esta medida está congelado.
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