Por JUAN CERRUTI - En el Ministerio de Economía tienen bajo estudio una serie de operaciones financieras que podrían ver la luz en los próximos 15 días. La fecha clave, si el clima en los mercados no empeora, es entre la última semana de este mes y la primera de septiembre. No sólo está vigente la emisión del Global 2017 por u$s 1.000 millones, sino que ahora en el Gobierno ven con interés la estrategia de avanzar en paralelo con el canje de varios de los bonos que vencen el año próximo. La idea es despejar los vencimientos para lo que resta del mandato de Cristina Fernández de Kirchner.
Los principales candidatos a ser canjeados son dos: el Boden 2012 y el Bonar V. Del primero vencen u$s 2.500 millones en 2011 y del segundo u$s 500 millones. Sumado a los u$s 1.000 millones que se ofrecerían del Global 2017, totalizan emisiones por u$s 4.000 millones en lo que resta del año. El grueso será a cambio del Global 2017, pero en Economía tampoco descartan lanzar algún papel a un plazo más largo, posiblemente 2020.
El secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, y el subsecretario de Financiamiento, Adrián Cosentino, se reunieron el lunes con un contingente de inversores que llegaron al país traídos por el DeustcheBank. Le manifestaron a los funcionarios su interés por una eventual emisión de la Argentina. El encuentro se sumó al que mantuvieron los mismos funcionarios días antes con otros dos grupos de inversores de los bancos Morgan Stanley y J.P.Morgan.
La estrategia es canjear títulos en dólares y pesos con legislación local, por bonos en dólares con legislación neoyorquina para que sean elegibles y pasen a incrementar el peso de los papeles argentinos en el índice EMBI que elabora el J.P. Morgan. Ello asegura una demanda casi automática dado que muchos fondos internacionales por norma deben replicar este indicador en sus carteras.
El mecanismo para concretar las emisiones y los canjes sería el mismo que el utilizado hasta ahora y que “blinda” la operación de eventuales intentos de embargos: hacer el trueque (tanto el depósito de los antiguos bonos como la entrega de los nuevos títulos) en el mercado local (posiblemente el MAE), donde los fondos buitre no tienen acceso.
Ayer los bonos argentinos cayeron por segundo día consecutivo, arrastrados por un clima internacional de pesimismo, a raíz de las dudas sobre la recuperación de la economía de Estados Unidos y la reacción que tendrá la Reserva Federal, a lo que se le sumaron datos negativos sobre la industria en China. El Global 2017 cerró a u$s 94,25 por lámina de u$s 100 y su rendimiento subió levemente hasta 9,92%.
En las últimas semanas varios países salieron al mercado a colocar deuda con éxito. Por eso, en este contexto el mérito oficial (más allá del canje de deuda recientemente concretado) queda algo relativizado. Sobre todo si se tiene en cuenta que sólo unas semanas atrás naciones como Bielorrusia, Croacia, Polonia y Turquía colocaron a una tasa similar a la que aspira lograr el ministro Amado Boudou, en torno al 9%. Hoy hasta los bonos de El Salvador, Guatemala o Jamaica rinden 10%. Las estrellas sin dudas fueron Brasil y Chile con emisiones con spreads de apenas 150 y 90 puntos básicos por encima del Tesoro estadounidense.
“Resultaría exagerado asignar el buen desempeño de nuestros papeles a los desarrollos que surgen de la economía local”, indicó en su último informe la consultora ACM. “Más allá de estas cuestiones, lo concreto es que el retorno a rendimientos de un dígito es bienvenido toda vez que genera espacio para colocar deuda no sólo a la República, sino también a los gobiernos provinciales y a empresas del sector privado”, agregó. |