Los fideicomisos han dejado de ser los instrumentos de financiación favoritos de las empresas medianas y pequeñas de la Argentina. Es que en los últimos dos años, el costo de fondearse a través de ese mecanismo ha aumentado considerablemente, en especial por culpa del incremento en la carga impositiva que han sufrido los fideicomisos. Las cifras hablan por sí solas: mientras que en 2006 el 42% de las empresas que eligieron financiarse con fideicomisos eran emisores nuevos en este mercado, este año esa cifra cayó al 15% del total de las compañías. Asimismo, las colocaciones de menos de $20 millones –que en general corresponden a pequeñas y medianas empresas– pasaron de ser el 40% del total en 2007, a apenas el 27% en la actualidad, según datos de Deloitte.
“Los cambios en materia fiscal introducidos a los fideicomisos financieros impactaron negativamente en esta herramienta. Estas transformaciones condujeron a una disminución en los montos emitidos y un incremento de los costos para las financiaciones; lo que implicó una menor entrada de nuevos emisores al mercado de capitales y menos emisiones de tamaño chico a mediano”, aseguró el estudio de Deloitte.
En concreto, los cambios impositivos para esos instrumentos empezaron a aplicarse a mediados de 2008. Primero, la sanción del Decreto 1207/08 eliminó los incentivos que los fideicomisos con derechos creditorios tenían en relación al Impuesto a las Ganancias. Ya a partir de ese momento, los montos emitidos comenzaron a caer, al igual que la cantidad de emisiones y, principalmente la cantidad de empresas del sector privado que utilizaron fideicomisos. De hecho, la cantidad de compañías emisoras cayó de un pico de 92 en los primeros 7 meses de 2008, a 60 en el mismo período de 2010. Esto es, una caída del 35%. En tanto, la cantidad de emisiones pasó de 142 en 2008 a 96 este año.
“Teniendo en cuenta que para operar en bolsa las compañías incurren en una importante cantidad de gastos, todo incentivo fiscal contribuye a morigerar estos costos y por ende, viabilizar el acceso al mercado para compañías de tamaño pequeño o mediano”, indicaron desde Deloitte. En montos típicos de financiamiento, por ejemplo, de capital de trabajo para Pymes, (inferiores a $10 o $15 millones), de no contar con algún incentivo fiscal, los costos de “salir al mercado” vuelven la tasa excesivamente alta.
Cheques de pago diferido
Es por eso que las Pymes –las principales emisoras de series por montos de emisión promedio que no superan los $20 millones–, se fueron retirando del mercado de fideicomisos progresivamente, para volcarse a instrumentos como los cheques de pago diferido, por ejemplo. De hecho, mientras que en 2007 las emisiones menores a $ 20 millones representaban el 40% del total (97 emisiones), en el 2009 representaron el 30% de las emisiones 60 emisiones), lo que implica una reducción del 39%.
Mientras tanto, el volumen negociado y la cantidad de emisiones viene creciendo a pasos agigantados en el mercado de cheques. Según las últimas cifras del Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), en junio el volumen negociado de Cheques alcanzó un nuevo máximo histórico con $93,5 millones, con una suba mensual del 21,6%. Además, la cantidad de cheques negociada en junio también registró un récord, con 4,138 cheques. |