Por ESTEBAN RAFELE y NATALIA DONATO - La relación entre el Gobierno y las entidades empresarias más importantes de la Argentina puede cambiar para siempre esta semana, si es que el Ejecutivo avanza mañana sobre Papel Prensa, luego de revocar la licencia de Fibertel, propiedad del grupo Clarín, como proveedor de banda ancha y mientras el gremio Camioneros mantiene bloquedas las plantas de Siderar, del grupo Techint.
Sin medias tintas, los hombres de negocios ya hablan de “chavización” del Ejecutivo y de la necesidad de ponerle límite al avance del Estado sobre la actividad privada.
“Todos (los empresarios) tienen la lectura de que (los tres hechos) forman parte de lo mismo, de que nada está desconectado. Todo sigue un patrón; el tema es ver cuál será el siguiente golpe”, relató un industrial que consideraba la necesidad de tomar una postura más fuerte contra el avance estatal.
Es, más o menos, la postura que manifestó la Asociación de Empresas Argentinas (AEA) en un comunicado, el sábado (ver aparte).
Anoche, en tanto, la Unión Industrial Argentina (UIA) evaluaba emitir hoy un comunicado para repudiar la protesta gremial contra Techint que encabeza Pablo Moyano, el hijo del titular de la CGT.
La entidad fabril alerta sobre el perjuicio que esas acciones provocan al conjunto de la industria, cliente de alguna manera u otra de la multinacional con sede en Luxemburgo.
En este caso puntual, a los reclamos de “previsibilidad” y “seguridad jurídica” que dominan entre los hombres de negocios se suma el incipiente desabastecimiento en algunos sectores productivos. El comunicado, claro está, echaría por la borda los tibios acercamientos que se dieron durante los últimos meses entre hombres de la UIA y de la CGT.
Pero hay otro tema conflictivo que concentra la preocupación de los empresarios: la posible decisión del gobierno de Cristina Fernández de anular la venta de parte de Papel Prensa al consorcio conformado por La Nación y Clarín, en 1976, tal como denunciaron ayer ambos diarios. Los ejecutivos hablan, directamente, de “estatización”. Y buscan cómo evitar la foto que quiere la administración kirchnerista, que invitó a cerca de 200 empresarios al acto de mañana por la tarde.
El secretario de Presidencia, Oscar Parrilli, cursó las invitaciones para asistir a un informe “sobre lo actuado con relación a Papel Prensa”. El de Comercio, Guillermo Moreno, telefoneó a quienes formaron parte del cónclave UIA-AEA de hace dos semanas para repetir la foto sin el CEO de Clarín, Héctor Magnetto.
Las cámaras empresarias no confirmaron su asistencia. “Lo estamos considerando; el lunes por la tarde (por hoy) deliberará la mesa ejecutiva de la Cámara”, dijo el presidente de la Cámara de Comercio, Carlos De la Vega, quitándole dramatismo a la invitación y con un ojo puesto en el Consejo de las Américas, que se realizará este jueves. Sus colegas, off the record, fueron menos diplomáticos.
Por su parte, la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (Copal) definirá hoy si envía a la Rosada a su presidente, Daniel Funes de Rioja, en representación del sector. Funes participó de la foto que tanto irritó al kirchnerismo, junto con Alejandro Kauffmann (Arcor); Luis Betnaza (Techint); José De Mendiguren; Héctor Méndez (UIA) y Jaime Campos (AEA), entre otros.
La UIA definirá en su reunión de junta, mañana a las 15, su posición ante el anuncio oficial, programado para las 18.30. El sector más conciliador propone enviar al presidente Méndez o algún otro directivo en representación. Sabe que el tema Papel Prensa importa poco a las pequeñas y medianas empresas afiliadas y que las grandes serán definitorias. Y son estas, las que, justamente, piden directamente no asistir al acto. “Les va a costar mucho juntar empresarios que vayan”, auguró un ejecutivo partidario de esta idea. |