Por Silvia Pisani - MIAMI.- No es el "deme dos", pero se le empieza a parecer. Así, al mismo tiempo en que numerosos argentinos ruegan para no ser deportados por culpa del mayor rigor migratorio en este país, otros miles vuelven a esta ciudad con las valijas vacías y la mira puesta en llenarlas de compras, como recurso para hacer valer mejor un ahorro que en la Argentina sufre el castigo de la inflación. "Sí, no es el deme dos, pero para algunos productos no se está lejos", corroboró Roberto Macho, un economista que, desde hace años, asesora a inversores extranjeros en esta ciudad. "Es paradojal; casi como si aquí, en Miami, se pudiera ver un doloroso corte social de la Argentina. Por un lado, indocumentados que emigraron por la crisis de 2000 y que aún penan por su situación", dijo el sociólogo Gerardo Rodríguez McIntyre, de la Florida International University (FIU). "Y por el otro, argentinos que llegan para buscar refugio contra la inflación del país. Ya sea porque tienen dinero y prefieren gastarlo aquí o bien porque buscan proteger un ahorro más importante con inversiones inmobiliarias. Pero en ambos casos el germen del impulso es el mismo: defenderse contra una situación económica", añadió, en diálogo con LA NACION. No existe una estadística sobre la cantidad de argentinos y sus actividades. Pero su presencia y su ánimo de compras se advierten en un rango muy abierto en esta ciudad, considerada una de las puertas de entrada en los Estados Unidos. "Están por todos lados y compran de todo. En especial, ropa de marca, zapatillas, indumentaria deportiva, cosméticos y juguetes", dijo a LA NACION Oscar Posedente, quien reside en Miami desde hace diez años, donde edita el Semanario Argentino. "Hoy, el 15 por ciento de las operaciones que hago son con argentinos", corroboró Edgardo Defortuna, de la inmobiliaria del mismo nombre. "Diría que entre inversores latinoamericanos primero vienen los venezolanos y luego los argentinos", añadió. Son dos mundos distintos. Para muchos argentinos, Miami vuelve a ser el "paraíso de las compras", un sitio donde pueden comprar buenos productos a un precio más barato que en su país. No es el "deme dos" de años atrás, pero sí tiene un triste aire de familia. "Es lógico. Si en la Argentina tenés precios altos en pesos y, encima, inflación, y, en cambio, acá encontrás grandes ofertas y precios accesibles con un dólar relativamente estable, la ecuación cierra", dijo Roberto Oscar Rosales, empresario y economista, sorprendido en plena tarde de compras con su familia. Pero para otros sigue siendo un mundo prohibido. "Yo ni me acerco a los grandes centros comerciales, porque si bien son fantásticos para comprar suelen estar muy vigilados y tengo miedo", dijo a LA NACION Cecilia, una inmigrante argentina que, sin papeles de residencia, vive en Miami desde hace más de nueve años. "¿Te imaginás? Con todo lo que aguanté y aguanto, si me llegan a detener por comprar un jean más barato, me muero", reflexionó. Fenómeno aparte es la corriente de argentinos que llegan a esta ciudad para concretar inversiones inmobiliarias. "Eso es todo un fenómeno", dijo Roberto Macho, un contador con despacho de asesoramiento en esta ciudad (ver aparte). Valijas vacías El furor comprador se ve ya en el aeropuerto. No son pocos los argentinos que confiesan llegar aquí "con las valijas vacías" para regresar "reventando de carga", según corroboraron a LA NACION pasajeros del vuelo 909 de American Airlines que, rumbo a Buenos Aires, partió de esta ciudad. Las conversaciones en el hall de espera de la puerta D14, donde esperaban el decolaje, eran una descripción a gritos de las consabidas dudas que generan los datos inflacionarios del Indec. La misma impresión se recoge cuando se los detecta en los grandes centros comerciales, donde abundan los comentarios que reflejan la carrera de precios en la Argentina. Y el intento de burlarla. Abundan expresiones del tipo: "¿Viste eso? Agarralo, ¡en la Argentina cuesta el doble!". Y el "eso" refiere a una variada gama de productos. Muchos, de orden textil: ropa, zapatillas, ropa interior e indumentaria deportiva. También se ven compras de zapatos y de carteras de cuero y de material sintético, útiles escolares y juguetes para chicos. "País raro" "El de ustedes debe de ser un país raro. Yo conozco argentinos que juran venir para comprarse la ropa que usarán todo el año", dijo a LA NACION una vendedora de Marshall´s, un centro comercial especializado en ofertas, muy frecuentado por visitantes de nuestro país. "Para mí, no ha sido un deme dos, sino un deme tres", dijo Roberto Mitchel, un entrerriano que por primera vez pisaba Miami y que no podía creer que la misma camisa de marca por la que le habían pedido $ 380 en nuestro país aquí costaba el equivalente a 120. "Me llevé tres de distintos colores. Y tengo para rato", dijo, mostrando la bolsa con su adquisición. "Electrónicos no llevo porque tengo miedo de que me agarren en Ezeiza. Pero de todo lo demás, agarro hasta que la valija reviente", dijo Laura Recalde, una porteña conocedora de marcas. Para algunos, la experiencia llega a ser un tour de compras. "Es sencillo. Mi hijo varón se casa a fin de año. Hay que vestir a la madre y a cuatro hermanas. Entre hacer el gasto en la Argentina y hacerlo aquí, y encima, pasear un poco y cambiar de aire, nos sale casi lo mismo", dijo José Echandía, un comerciante de la Capital Federal, de visita por una semana. La mayor presencia de argentinos fue confirmada por varios hoteles. "Siempre hay, pero en estas últimas semanas se ha llenado de gente de Buenos Aires", dijeron a LA NACION en el Staybridge, de la zona de Doral. "Desde acá entiendo mejor el intento del Gobierno de poner trabas a la importación", insistió, en tanto, el empresario Rosales. "Si por un lado tenés precios altos en pesos y por el otro, precios accesibles en dólares, algo tenés que hacer para proteger a la industria. Por eso es que tratan de que no llegue tanta cosa de afuera", dijo. UN DESTINO CADA VEZ MÁS ACCESIBLE MIAMI (De nuestra corresponsal).- El precio del pasaje aéreo también ayuda en la decisión. Por caso, en la estatizada Aerolíneas Argentinas, las tarifas a Miami resultan, proporcionalmente, más económicas que las de los principales destinos turísticos del país. A modo de ejemplo, con valores al 15 de septiembre próximo, los pasajes de Aerolíneas a Bariloche se ofrecen a precios de entre 415 y 484 dólares. Con 1334 millas voladas, el costo aproximado es de 0,363 dólares por milla. En el caso de Miami, las tarifas oscilan entre 800 y 999 dólares, lo que, sobre un total de 8834 millas, da un costo de 0,113 dólares por milla, tres veces inferior al de Bariloche, según datos que manejan agencias de turismo. |