Por IGNACIO OLIVERA DOLL - “Nuestro miedo, a esta altura, ya es hasta a una expropiación”, se animaba a confesar ayer un operador, consultado a sólo dos horas del final de la rueda bursátil. Los inversores debieron hacer sus negocios en medio de un ambiente que ya se había sentido más espeso por la caída de los mercados externos. Pero que se enturbió mucho más, bien entrado el día, a la espera del discurso que daría Cristina Fernández de Kirchner en Casa de Gobierno, al cierre de la jornada y en el marco de la difusión de un informe sobre Papel Prensa.
La evolución de algunos papeles clave en las pantallas de la city porteña mostró que hubo buenos condimentos externos (ver pág. 3) para el pesimismo de los activos locales pero que, una vez más, el determinante volvió a ser el enredo de la política interna. Siderar, la siderúrgica “en boca de todos” estos días por haber sufrido el bloqueo de los camioneros sobre sus plantas de producción, volvió a caer ayer casi 1%, para acumular un retroceso del 5,4% en sólo dos días (desde los $ 27,10 hasta los $ 25,65). Grupo Clarín, el multimedio hostigado desde hace tiempo por los Kirchner, superó aún todas las caídas registradas desde el jueves pasado, cuando el ministro Julio de Vido había anunciado en público el retiro de la licencia a Fibertel como proveedora de internet. Los papeles del multimedio perdieron 5,22%, al cerrar en los $ 10,90 y sumaron una pérdida cercana al 10% en lo poco que va de la semana.
“Este estilo chavista no es ninguna buena señal. Lo del bloqueo a Siderar pareciera que está encaminado, tras la intervención del Gobierno (el Ministerio de Trabajo dictó ayer la conciliación obligatoria), pero no se sabe por dónde viene la mano del anuncio que harán hoy en la Rosada y eso hace bastante más pesado el clima”, se quejó el analista de una sociedad de Bolsa.
El derrumbe del Merval fue de 3,2% y alcanzó fácilmente a duplicar el registrado por el Dow Jones (-1.32%). La misma decepción local arrastró también a casi todos los bonos públicos (en especial, los de largo plazo), que habían sido el principal soporte de las acciones bancarias en el último tiempo. A tono con el malestar de los empresarios, los cupones atados al crecimiento fueron lo peor de la jornada, con un descenso de 5,88% (el nominado en pesos) y 5,5% (el que es en dólares).
Los papeles financieros, que habían anotado estos meses las mejores ganancias de todo el mercado, mostraron la mayor caída de todo el panel: el Francés se derrumbó un 7,6%; el Galicia, un 7%; el Hipotecario, un 6%, y el Macro, un 4%. “Los papeles de los bancos habían sido
los que más habían subido. Estaban 40% arriba y eso explicó que ahora fueran los más castigados”, explicó el director de Mayoral Bursátil, Rubén Pasquali. El volumen operado en acciones alcanzó los $ 70 millones.
El mayor riesgo local también se vio reflejado en la escalada del riesgo país argentino (subió 25 puntos en el día o 3,6%), para consolidarse otra vez por encima de los 700 puntos básicos (terminó en 716 pb); y en un ascenso de dos centavos en el “contado con liqui”, el tipo de cambio que queda implícito en el arbitraje que hacen los bolseros con los activos locales y sus respectivos ADR’s, para fugar divisas eludiendo el mercado cambiario.
La paridad que surge de estas operaciones (prohibidas por la regulación interna) reflejaba desde los primeros días de julio los efectos de un mayor ingreso de dólares en la plaza (tiende a subir su cotización cuando crece la demanda para efectuar el arbitraje y fugar divisas; y a bajar, cuando se desalienta la operatoria). Pero ayer pasó de $ 3,93 a $ 3,95 y se ubicó por primera vez en mucho tiempo por encima del valor del tipo de cambio mayorista ($ 3,93).
Los títulos públicos que más sufrieron con esta ola de ventas fueron los de mayor plazo, como el Par y el Descuento en pesos, que retrocedieron 2,5% y 3,87%, respectivamente. Y en esa sintonía también retrocedieron los bonos que más habían subido en las últimas semanas, por efecto de la normalización del Indec que avanza en el Congreso: entre los que son indexados, el Bogar 18 cayó 3%, el Pro13, 2% y el Boden 2014, 2,71%. El Boden 2015 (nominado en moneda extranjera) era hasta ayer una vedette en la renta fija, pero tampoco se salvó de la estocada, y perdió 2,1%.
“La caída estuvo claramente motivada por los ruidos locales, más allá de que, lógicamente, hubo influencia del contexto externo. Está claro que el mercado todavía no pudo digerir muy bien el tema de estas medidas del Gobierno sobre el sector privado”, consideró el analista Germán Bertossa, de Silver Cloud Advisors. Con él coincidieron casi todos los especialistas que ayer se daban su diagnóstico sobre la evolución de los activos locales. “El Merval volvió a adoptar una fuerte corrección alimentada por los temores del plano internacional y los ruidos políticos generados entre el Gobierno y algunas empresas. Los bonos, además, se acomodaron tras haber obtenido importantes rendimientos en las últimas se semanas”, contó a Reuters Francisco Marra, analista de Bull Markets Brokers. |