Por Javier Blanco - Los bonos más representativos del riesgo financiero argentino volvieron a liderar ayer las caídas en los mercados a nivel mundial, afectados por la combinación de factores externos e internos, que parecieron haber convencido a los inversores de poner su dinero a reguardo hasta dimensionar el impacto que esos condicionantes pueden tener sobre el valor de esos activos. Los bonos de la deuda pública cayeron hasta 5% (por segundo día consecutivo), en tanto las acciones se desvalorizaron del 3 al 7,5%, a un ritmo que duplicó las caídas registradas en otros mercados, en una jornada en la que el índice líder de la Bolsa porteña (Merval) cerró con una baja promedio de 3,2% y sin ninguna empresa en alza. Este diferencial que muestra la plaza local confirma que la ola de ventas desatada en las últimas 48 horas tiene un fuerte componente autóctono, vinculado con el conflictivo clima que parece afectar la economía. "La incertidumbre a nivel externo se potenció en el plano local por las últimas acciones del Gobierno. En particular, las asociadas a Papel Prensa y Fibertel. A esto se suma el vencimiento de las facultades delegadas y las iniciativas en el Congreso que aumentarían un gasto público ya muy elevado", observó el economista Jorge Todesca, de la consultora Finsoport. A esto se sumó el temor generado por el impacto que el bloqueo a las plantas de Siderar (que cesó ayer, por la intervención del Ministerio de Trabajo nacional) podía tener sobre la actividad industrial, ya que se hizo público que el abastecimiento de este insumo estaba comprometido en momentos en que muchas empresas estaban agotando su stock. Esto significa que, de no haber encontrado el conflicto un canal de negociación, los niveles de producción industrial se habrían resentido. El pesimismo global se había consolidado ayer al conocerse que la venta de casas usadas en Estados Unidos cayó 27,5% en julio al menor nivel en 15 años, un dato que hace temer que esa economía recaiga nuevamente en una recesión. En este clima de aversión general al riesgo, la sensación de "final de fiesta financiera", que llevaba tres días en el resto del mundo, se consolidó aquí con bajas que promediaron un 3,2 por ciento entre las acciones líderes, aunque superaron el 5 por ciento entre los papeles más negociados como los de los bancos Francés (-7,5%) y Galicia (-6,9%) o los de Telecom (-5,6%). Esto muestra que la ola de desconfianza ya no se circunscribe a las compañías más afectadas por los últimos acontecimientos, como Clarín (cayó 5,2% ayer y cede 16,5% en 5 días) o Siderar (-0,9 y 7,3%, respectivamente), sino que se generalizó a todo el mercado. También impactó con un nuevo derrumbe generalizado de los bonos, que hizo crecer en 25 puntos la tasa de riesgo país, que superó el nivel de los 700 puntos (cerró a 716). |