Por NATALIA DONATO - La ausencia de los principales grupos empresarios en el acto oficial en el que se presentó el informe sobre Papel Prensa no será gratuito. Furioso con quienes no dieron el presente el martes en la Casa Rosada, el Gobierno evalúa represalias.
Algunos de los dirigentes que el martes se excusaron y explicaron que no estaban en el país, ayer compartieron un almuerzo en el que analizaron las consecuencias de la ausencia.
¿Quien no tiene un expediente a la espera de ser firmado? ¿Quién no necesita un crédito barato? ¿O un subsidio? Todas estas preguntas se hacían ayer varios funcionarios oficiales, muy molestos por el desaire realizado por la mayor parte del establishment.
La jugada de la UIA fue fuerte. Fue la primera vez que la institución decidió abstenerse de asistir a una invitación de la Presidencia. La presión de las grandes empresas, muchas de las cuales pertenecen también a la Asociación Empresaria Argentina (AEA), fue crucial en la decisión, pero fue llamativo el apoyo unánime. No faltaron, sin embargo, los dirigentes que en charlas informales y en las reuniones que Industriales y Celeste y Blanca –las dos líneas internas de la entidad– mantuvieron previo al encuentro de Junta Directiva transmitieron el miedo a eventuales “castigos” por no asistir al acto. “Si no voy, dejo de venderle al Gobierno”, se atemorizaba en las últimas horas un pequeño empresario, quien finalmente no pudo ir por motivos personales. Esta sensación de estar arrinconados fue compartida por varios directivos de empresas que tienen negocios con el Gobierno o que dependen de acciones oficiales para la protección de su compañía.
Por parte de la UIA, asistieron a la Rosada el Tesorero, Jorge Sorabilla, de la textil TN Platex; Juan Carlos Lascurain, titular de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra) y el santafesino Guillermo Moretti. Todos fueron a título personal, algunos con la convicción de defender la posición del Gobierno contra el Grupo Clarín.
El Gobierno había llamado a cada uno de los catorce empresarios que se sacaron la foto con el CEO del grupo, Héctor Magnetto, en el último encuentro entre la UIA y AEA. Sorabilla fue el único que acató la orden oficial, en la mayoría de los casos, impuesta por el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. El resto consideró que el Gobierno sobrepasó un límite y, pese a los temores, se animó a pegar el faltazo. “Todavía no llamaron. Veremos cómo reaccionan”, señalaron varios empresarios consultados, con la expectativa de que exista alguna actitud revanchista.
Los presidentes de las principales cámaras empresarias no asistieron a la Casa de Gobierno –a excepción del titular de la Cámara de Comercio, Carlos de la Vega, quien tenía comprometidos a varios funcionarios para participar hoy del Consejo de las Américas (ver pág. 3)–, pero se reunieron ayer en la sede de la Cámara de la Construcción, en el marco del denominado Grupo de los Seis (G6).
Almorzaron los presidentes de la CAC; de la Construcción, Carlos Wagner; de la UIA, Héctor Méndez; de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Hugo Biolcati y de la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (Adeba), Jorge Brito. En representación del titular de la Bolsa, Adelmo Gabbi, quien explicó que tuvo un pico de presión, asistió el vicepresidente, Horacio Fargosi.
La denuncia sobre la forma en que se vendieron las acciones de Papel Prensa y la aparición de Isidoro Graiver y su sobrina aseverando que la historia oficial no se ajusta a la verdad histórica fue uno de los principales temas de discusión en el almuerzo. En una de las cámaras dejaron entrever que “la historia de Isidoro es certera”. Sobre la asistencia, coincidieron en que no era conveniente exponerse frente a un tema estrictamente político, aunque resaltaron que la exposición de la presidenta Cristina Fernández fue “prudente”. “Si hay dudas, que falle la Justicia”, dijeron dos de los asistentes.
|