Los mercados cerraron la semana pasada con algo de respiro. Las palabras del presidente de la Fed, Ben Bernanke, asegurando que hará todo lo necesario para que la economía repunte, cayeron bien entre los inversores. Claro que venían de un mercado “sobrevendido”. Los índice bursátiles de Wall Street repuntaron el viernes 1,65%, en Europa se vieron subas promedio de 1%, mientras que en América Latina se destacó Brasil con un alza de casi 3%. Pero el incipiente desahogo no significa necesariamente que las cosas hayan mejorado. “Los mercados continuarán volátiles. Esta no es una crisis como la griega donde caen los activos en forma pareja. Acá va a depender de los datos que salgan día a día y las oportunidades van a aparecer. Pero hay que tener timing. Pero el hecho de que el Dow Jones haya recuperado los 10.000 puntos es un buen punto de partida para hoy”, decían desde la mesa de dinero de un banco extranjero.
Lo cierto es que los inversores seguirán, como la semana pasada, con la mirada puesta en los indicadores macro de EE.UU. Se conocerán, entre los más relevantes, la confianza del consumidor, las minutas de la Fed, la evolución del mercado laboral y el índice manufacturero. Estas serán las claves para los mercados, mientras que en la Argentina –que también se vio afectada por la incertidumbre global– tendrá además otro frente que atender debido a los ruidos políticos.
“Si el mundo va para arriba, los activos de Argentina también van a subir independientemente de los enfrentamientos del Gobierno con las empresas. El país sigue pagando puntualmente los vencimientos y deuda y, con la corrección de la semana pasada, los precios están atractivos”, acota un trader.
De hecho, el Global 2017 muestra actualmente un rendimiento del 10,7%, cuando hace semanas atrás estaba más cerca de 9%.
La debacle general de los bonos, que son la inversión más rentable en el universo emergente, podría potenciar compras de oportunidad.
“Creemos que los castigos fueron excesivos y que los activos domésticos quedaron subvaluados. Nada sustancial, nada de fondo cambió”, señalan en Delphos Investment.
La consultora dice que los ruidos políticos, en definitiva, no eran para tanto. Alegan que el escenario no cambió tanto para justificar la fuerte caída de los activos. Aseveran que que el país lleva cuatro meses con ingresos fiscales genuinos (ex BCRA, ANSeS y FMI) creciendo por encima del gasto primario tras 18 meses en que sucedía lo contrario, que las necesidades de financiamiento de la Nación no sólo son muy bajas, sino que podrían postergarse en una buena porción canjeando los Bonar V y los Boden 2012, que la actividad crece a un ritmo cercano a los dos dígitos, que el superávit comercial superará cómodamente los u$s 10.000 millones, que la fuga de capitales se mantiene en niveles que no preocupan a nadie, que las reservas en el Banco Central sobran, que Brasil nos sigue demandando productos industriales y que los términos de intercambio continúan favorables (la soja, que había caído a u$s 367 el martes, cerró cerca de u$s 373). En resumen, que los fundamentos son muy buenos.
De hecho, tanto bonos como acciones terminaron en positivo el viernes pasado. No deslumbraron, pero cortaron la racha. El Merval ganó 1,7% pero cayó 3,7% en la semana, mientras que los títulos públicos cerraron con alzas promedio de 1% en el MAE.
|