Después del desahogo del viernes, Wall Street volvió a quedar ayer atrapado en la incertidumbre. De poco sirvieron las palabras del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, quien aseguró en los últimos días que se tomarían todas las medidas necesarias para revigorizar una recuperación económica cada vez más delucida. Un volumen de negocios mínimo –el más bajo del año– retrató bien en la jornada de ayer este clima de creciente desconfianza en el empuje de Estados Unidos y la inclinación de los inversores a replegarse a la espera de más evidencia sobre el rumbo que tomarán las cosas.
Los datos no fueron ayer del todo desalentadores, pero el mercado eligió la lectura menos favorable. Si bien el gasto de los consumidores estadounidenses creció al ritmo más fuerte en cuatro meses en julio, un aumento pequeño en los ingresos, que se ubicó por debajo de las proyecciones, empañó el ánimo. “El consumo no tiene la capacidad de crecer a una tasa alta. No hay incentivos para que la gente gaste. Continúan cancelando deuda y eso apunta a una recuperación económica menor a la deseada”, explicaba ayer un operador de Wall Street.
Así, el promedio industrial Dow Jones perdió 1,4% y quedó otra vez al borde del precipicio de los 10.000 puntos. El índice Standard & Poor’s 500 retrocedió 1,47% y el Nasdaq 1,56%.
Tampoco ayudó demasiado a levantar el ánimo la noticia de que el presidente estadounidense, Barack Obama, había discutido con su equipo económico la posibilidad de implementar medidas adicionales para promover el crecimiento económico, incluyendo recortes de impuestos para empresas. “Mi equipo económico está trabajando duro para identificar medidas adicionales que podrían hacer una diferencia tanto en promover el crecimiento y la contratación de personal en el corto plazo, como aumentar la competitividad de nuestra economía en el largo plazo”, según un comunicado. Los inversores esperan con mucha preocupación el informe de empleo del viernes, que revelará qué tan castigado continúa el mercado laboral en EE.UU.
En línea con la mayor aversión al riesgo, el retorno de los bonos del Tesoro volvió a bajar. La tasa de los títulos a 10 años cayó a 2,53% desde el 2,65% del viernes.
Como no podía ser de otra manera, la bolsa local se alineó con el comportamiento de Wall Street. El índice Merval finalizó en los 2.307 puntos, con una baja de 1,78%. De todas maneras, el volumen fue bajo: se hicieron apenas $ 26,77 millones. Entre las acciones que más bajaron se ubicaron Grupo Galicia (-3,75%), Banco Francés (-3,72%) y Petrobras Brasil (-2,84%). Los bonos cerraron mixtos, sobresaliendo los cupones en pesos ( 1,19%) y el par en pesos ( 0,83%). |