Por Fernando Bertello - Por la falta de hacienda, que llevó en lo que va del año a que la faena nacional retrocediera un 30 por ciento, y las trabas a las exportaciones aplicadas por el Gobierno, el grupo brasileño JBS, el mayor operador del negocio cárnico a nivel mundial, anunció ayer que estudia vender algunas de las plantas que maneja en la Argentina. Ayer, en un comunicado enviado a la Bolsa de San Pablo, la compañía indicó que, debido a la situación en el país, "escasez en la disponibilidad de hacienda y restricciones de exportaciones", analiza reducir su producción e incluso la "posible venta de algunas unidades". Como anticipó LA NACION en su edición del sábado, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en su habitual encuentro con representantes de la cadena cárnica de todos los viernes, comunicó que la empresa se iba a desprender de tres de sus ocho plantas. La firma, controlante de Swift -que compró en 2005 por más de US$ 200 millones- tiene paradas sus plantas de Colonia Caroya (Córdoba), Berazategui y San José (Entre Ríos), mientras que su unidad de Pontevedra, adquirida y reabierta en 2008 en un acto que contó con la presidenta Cristina Kirchner, en el que la mandataria se declaró "experta en carne", hoy opera parcialmente. La empresa no dijo qué plantas podría vender. Pero, según trascendió luego del anuncio que hizo el mismo Moreno, serían las de Berazategui, San José y Pontevedra. Sin embargo, en las últimas horas circuló la versión de que en vez de Pontevedra, que procesa productos termoprocesados para la exportación, la tercera planta sería la ubicada en Colonia Caroya. Según fuentes del mercado, las plantas que vendería JBS, que poseen una capacidad de faena de 800 animales por día, tienen un valor de US$ 50 millones. Trascendió que la planta de San José, Entre Ríos, fue ofrecida a un grupo de productores locales, que rechazó la propuesta. No es la primera vez que la firma habla de su situación. En marzo pasado, en una carta a sus accionistas difundida en Brasil, la empresa señaló: "Nuestro negocio ha sido sometido a circunstancias imprevistas que pueden ser responsables de limitar nuestro crecimiento y la rentabilidad este año. Dado que se nos niegan los principios de una economía libre, no seremos capaces de lograr la rentabilidad que nuestros accionistas esperan". En 2008, la sede argentina de la compañía tuvo una pérdida de $ 63 millones, que subió a $ 215 millones en 2009. En lo que va del año, la empresa registró una merma del 45% en su faena. Además, las ventas de productos termoprocesados, una de las joyas de la firma, se derrumbaron un 20%. En San Pablo, la cotización de la acción de la empresa ayer bajó el 2,7 por ciento. A diferencia de lo que ocurre con JBS, la firma Marfrig, el otro grupo brasileño con negocios en el país, mantiene todas sus plantas con sus puertas abiertas. Pero JBS no es la única empresa con dificultades. En el país son más de 15 los establecimientos inactivos. El grupo nacional Mattievich, por ejemplo, tiene dos unidades en esa condición en Santa Fe. Moreno, en acción En los ultimos días, varias fuentes del sector dieron cuenta de que Moreno, junto con sindicalistas, gobernadores e intendentes de las localidades donde se encuentran los más de 15 frigoríficos cerrados, planea su reapertura. Incluso, el funcionario analizaría esa posibilidad para algunas plantas de JBS. Moreno se comunicó en los últimos días con varios jefes comunales del conurbano, Santa Fe y los gobernadores de La Pampa, Corrientes y Entre Ríos para comentarles su plan de que las plantas cerradas vuelvan a funcionar con apoyo sindical y un subsidio estatal, que rondaría los 2400 pesos por trabajador. Pero esta posible movida ya generó rechazos. "¿Quieren hacer lo mismo que con la papelera Massuh?", se preguntó Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra). José Fantini, secretario general de la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne, dijo que su sector no quiere "manejar nada", pero que apoyará las gestiones que se realicen a través del Estado, las provincias o municipios. Mientras tanto, el Sindicato de la Industria de la Carne del Gran Buenos Aires (Sigba) ayer se manifestó en contra de esta iniciativa. "No a la expropiación", dijo en un comunicado, en el que respalda las medidas de fuerza de los trabajadores del Frigorífico Rioplatense. |