Por PABLO FERNÁNDEZ BLANCO - La combinación entre bajas temperaturas y un error de apreciación con respecto a la evolución de la demanda en hogares puso al sistema gasífero ayer al borde de la emergencia, según coincidieron especialistas técnicos consultados por El Cronista. Eso derivó en que para sostener el abastecimiento a hogares y a estaciones de GNC el Gobierno ordenó una profundización de los cortes de gas a grandes y medianas industrias, que durarán como mínimo hasta el fin de semana.
El Enargas –el ente que regula el sector y está a cargo de Antonio Pronsato– junto a las transportadoras TGN y TGS encendieron la luz de alarma ayer por la mañana. Al mediodía se reunieron y llegaron a una conclusión precisa: el volumen de gas en gasoductos había caído de manera sustancial en dos días debido a que se estaba consumiendo más de lo que ingresaba al sistema desde los yacimientos, la importación por barco y desde Bolivia.
El line pack –la cantidad de gas en los caños– máximo de TGS, que atiende a la zona sur del país, es de 218 millones de metros cúbicos (m3), mientras que el mínimo recomendable es de 198 millones de m3. Ayer ese número llegó a los 192 millones de m3. “Si la tendencia continuaba, en un punto el sistema se vuelve inmanejable”, explicaron allegados a la operación de gasoductos.
Con esa evidencia en la mano, los técnicios del Enargas decidieron ampliar el recorte de suministro a empresas y eléctricas que habían comenzado el lunes. Para las mayores empresas del país fue una especie de paradoja: en el día de la Industria y a tan sólo 19 días del fin del invierno –la etapa más crítica– sufrieron restricciones que redujeron sensiblemente su capacidad operativa.
En las situaciones más extremas, el recorte llegó a un 85% de las necesidades de las compañías. Fue el caso de Cerri, la terminal que produce el insumo para garrafas y cilindros. Tiene una capacidad para procesar 5 millones de metros cúbicos (m3) diarios, pero contó con sólo 800.000 m3. Aun así, en el sector aseguran que no faltarán garrafas a menos que las ba-
jas temperaturas se extienden. Las empresas del polo petroquímico de Bahía Blanca, uno de los principales centros productivos del país, tuvieron recortes promedio del 50 por ciento. Entre ellas, Solvay Indupa, Dow y Mega. En el mercado aseguran que también debieron restringir el uso de gas las siderúrgicas, como Tenaris, Siderca y Acindar.
A diferencia de otros casos, en esta ocasión el Gobierno decidió restringir también el consumo a las empresas vinculadas a distribuidoras como Gas Natural Ban y Metrogas.
Unas 50 empresas en la zona de Metrogas debieron bajar al 50% su consumo. Afectó a fabricantes de vidrio, como Vasa y Cattorini, y papeleras, entre otros rubros.
El miércoles, en cambio, las restricciones para ese sector habían oscilado entre un 20% y un 30% de sus necesidades.
También pagaron la falta de gas las centrales eléctricas. En épocas de abastecimiento pleno consumen hasta 40 millones de m3, pero en invierno utilizan fueloil y gasoil como alternativa. Para reemplazar esos combustibles, más caros, el Enargas autorizó a Cammesa –la operadora del sistema– a consumir 25 millones de m3 diarios. Cuando el sistema entró en un punto crítico bajó ese número hasta los 14 millones de m3, casi un 45% menos.
Por la merma en la capacidad local de producción de electricidad, el Gobierno acudió una vez más a la importación desde los países limítrofes. Llegaron desde Brasil 1.000 megawatts (Mw) y otros 300 Mw desde Uruguay. Si bien el precio es variable, ronda entre los u$s 180 el Mw, seis veces más que los u$s 30 que se le paga a las eléctricas locales. |