Por: Luis Beldi - Hoy los mercados no serán noticia. El feriado de Estados Unidos deja a las Bolsas del mundo sin referencia. Las operaciones se reducen a la mitad. La Argentina no es la excepción. Se podrá ver un mercado de bonos con poco movimiento de precios y un mercado cambiario casi inexistente. Los grandes jugadores se fueron el viernes dos horas antes del cierre para aprovechar el feriado norteamericano. La mayoría de ellos hoy no trabajará porque un feriado en Estados Unidos es un feriado en la plaza financiera argentina. No tiene sentido comprar o vender cuando no están los grandes jugadores.
Pero la calma por el feriado se parecerá a una vigilia porque mañana comienza en Estados Unidos la temporada alta del mundo financiero. No sólo se inician las clases, sino que terminaron las vacaciones y estarán todos presentes. Los montos operados en Wall Street y las Bolsas europeas aumentarán considerablemente.
Preferencias
En la plaza local, después de los días de conflicto con los empresarios, se nota el cambio de preferencias de los inversores. Volvieron a apostar a los títulos públicos en dólares. Los preferidos son los de mediano plazo, como el Boden 2015 y el Global 2017. En menor medida se orientan a los más cortos (Boden 2012 y 2013 y Bonar V). El cambio hacia los papeles de mediano plazo se debe a que se animaron y asumen algo más de riesgo a cambio de tasas de retorno del 10,50% en dólares.
Los nominados en moneda local del canje de la deuda parecen estar cerca del techo. Tanto el Discount como el Par perdieron el impulso de hace unas semanas, porque fue tan elevada la suba (el Par avanzó un 26% en agosto) que la tasa de retorno se redujo de manera notable. Los papeles posdefault en moneda local que indexan por el CER que son de corto vencimiento directamente no interesan, salvo el Bogar, que paga renta y capital cada mes, y el Bocon Pro 13, que mantiene elevado su retorno pero es un título muy volátil porque el Gobierno lo utiliza para cancelar sus deudas y los beneficiarios no los retienen y los malvenden muy pronto. Hay ruedas en que la sobreoferta del bono arruina un buen comienzo.
En cambio, los cupones PBI volvieron a ser los preferidos de los inversores después de cuatro ruedas consecutivas de fuertes bajas. Su retorno no podía haber sido mejor. No sólo recuperaron lo perdido, sino que superaron su mejor precio del año. El cupón en pesos todavía está lejos de su máximo histórico alcanzado en enero de 2007 de 13,40 centavos. Ahora vale poco menos de 10 centavos. El cupón PBI en dólares con legislación en Nueva York, en cambio, si sube un 10% más, alcanza su máximo de 47 centavos de dólar logrado en mayo de 2007. Lo cierto es que a estos valores y con una estimación de crecimiento de la economía local, los tenedores del cupón en pesos a fin del año que viene cobrarán una renta superior al 60% del precio actual, mientras el emitido en dólares conseguirá un dividendo del 50% de su valor de cierre del viernes. Como las estimaciones indican que en 2011 la economía crecerá, a tasas cercanas al 5%, también habrá dividendos altos a fines de 2012. Todos estos datos estimulan a los inversores más arriesgados y no les va mal porque los cupones, desde el día que se fue Martín Redrado del Central hasta ahora, han subido más del 80%.
El culpable de todos estos movimientos es el dólar quieto. La sobreoferta obligó al Banco Central a comprar u$s 270 millones en los tres días hábiles de setiembre. Sus reservas están en u$s 50.531 millones y la tendencia es netamente vendedora.
Con este panorama sólo resta saber cómo seguirá Wall Street desde mañana. Un impulso de las acciones norteamericanas traería más dólares a estas costas para comprar bonos porque las ganancias en divisas que se consiguen son las más altas del planeta. |