Por IGNACIO OLIVERA DOLL - El incierto clima de negocios que pueda derivar de las elecciones presidenciales de octubre de 2011 obligó a los ejecutivos de finanzas de las empresas a planificar sus emisiones de deuda con vencimientos de plazos cada vez más cortos. “Es un tema de mercado: no hay capitales que quieran tener una inversión más allá del año de plazo. O, si los hay, los habrá a costos demasiado altos”, comentó a este diario el abogado de Nicholson & Cano, Emiliano Silva.
Bajo el entusiasmo de la reapertura del canje y la consecuente caída del riesgo país, las compañías argentinas habían encontrado en julio bastante más audacia y aceptación en los inversores locales. Cuatro de las cinco emisiones de deuda que se habían hecho ese mes fueron acordadas a plazos mayores a octubre de 2011. Concretamente, en las obligaciones negociables (ON) lanzadas por Cresud (2), Irsa y Morixe Hermanos los vencimientos fueron desde los 21 meses hasta 10 años. El monto promedio se ubicó en u$s 38 millones y las tasas pactadas para las colocaciones en pesos fueron (variables) de 4% y 4,5% sobre la Badlar.
Agosto, en cambio, dejó evidencias de una mayor precaución: de las cuatro emisiones que se hicieron, todas correspondieron al sector financiero y sólo dos fueron aceptadas con un vencimiento mayor a octubre del año próximo (las de Banco de Servicios Financieros y CGM Leasing Argentina). Para estas cuatro, el monto promedio se ubicó apenas en u$s 8,1 millones y a tasas de hasta el 5% sobre la Badlar.
“Se sabe que, históricamente, los cambios de administración en el ejecutivo nacional siempre llevan a un cambio de política económica. Eso hace que hoy exista una gran incertidumbre sobre cuál pueda ser el escenario de negocios más allá de octubre de 2011, lo que dependerá de si la administración actual logra imponer o no a su candidato”, agregó Silva.
Para los próximos días, Red Megatone y una compañía agropecuaria (ésta por primera vez) esperan colocar sus propios “valores de corto plazo” (VCP). Los valores de corto plazo son títulos de deuda que se emiten con vencimientos que se ubican en un rango de entre los 180 y los 270 días. “Influye el tipo de liquidez que hay actualmente en el mercado. Al ser un producto que paga dentro del año, el plazo hace sentir más cómodo al inversor. Los VCP se cancelarán antes de las elecciones”, comentó un analista.
Para Emiliano López, de Fundación Capital, “se acortó el horizonte en las preferencias de los inversores, y eso hizo que hoy se estén estructurando más VCP”. Contribuyó a esto la fuerte suba en el riesgo país que se vio en la segunda mitad de agosto: desde el mínimo de 653 pb, del 9 de agosto, el indicador escaló a 760 pb. “Esto impactó en la percepción del riesgo general de la economía local. Los inversores, si aceptan colocar su capital, deciden hacerlo pidiendo primas más altas”, agregó. Los mejores ejemplos de este comportamiento fueron las cuatro emisiones concretadas en agosto: Tarshop y Banco Mariva colocaron u$s 10,1 millones y u$s 6,3 millones, a 8 meses, y a tasas de 3% y 4% sobre la Badlar; el Banco de Servicios Financieros, unos u$s 11 millones, a 21 meses y a 3,75% sobre la Badlar; y CGM Leasing Argentina, unos u$s 5 millones, a un plazo de 3 años, y a una tasa de 5% sobre la Badlar. |