Por JULIÁN GUARINO - Buenas noticias para los sibaritas de los deportes extremos. Los bonos argentinos –otrora la delicia de los fanáticos de la ruleta rusa– siguen recuperando adeptos e incluso se las han arreglado para reclutar algunos nuevos voluntarios bajo la promesa de “acomodarse” entre los bonos menos riesgosos (dentro del segmento de los más riesgosos). A eso coadyuva además, que en medio de un escenario internacional que no regala tasas de interés atractivas, los premios son jugosos para aquellos dispuestos a una cuota extra de riesgo criollo. “Argentina no sólo tiene buenos jugadores de fútbol, también tiene los mejores bonos para aquellos que bajen a Latinoamérica”, sostenían ayer en un sitio de bolsa estadounidense dedicado a inversiones.
Reflejo de esta flamante unión entre inversor y activo cotizante, es que tanto el volumen operado en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) como en la Bolsa de Comercio (BCBA) registraron montos récord en agosto. Que conste en acta que durante el último mes, el MAE, la principal plaza para la renta fija, acumuló negocios en títulos públicos por un total de u$s 6.707 millones, 50% por encima que los u$s 4.465 millones que se registraron, en promedio mensual, el resto del año. La cifra también resulta sensiblemente superior que cualquier mes de 2009. En la Bolsa se alcanzaron similares tendencias si bien los montos, por tratarse de inversores pequeños y medianos, resultan comparativamente más bajos. Agosto contó por $ 10.558 millones, un 25% por encima que el mes precedente y el valor más alto desde comienzos de año.
Entre los factores, los analistas de la city destacan que la perspectiva de crecimiento por encima de 7% para la economía local en 2010, sumado a la caída de la aversión al riesgo a los activos argentinos en el mundo y la perspectiva de retomar los mercados de capitales internacionales son factores que apuntalan la deuda local. A la vez, el proyecto de normalización del Indec (aprobado por ahora en la Cámara de Senadores) podría seguir apuntalando la suba.
A ello también se suma la tranquilidad en la política devaluatoria –estimada entre 8 y 10% anual– lo que traduce fácilmente una renta en pesos a dólares. En rigor, hoy un bono indexado paga en promedio una Tasa Interna de Retorno (TIR) de entre 10% y 13%, pero los cambios en los índices del Indec le sumaría 10 puntos porcentuales más de rendimiento.
En las mesas de la city, la lupa está puesta en el PR13, que tiene una TIR de 12,7% y un ajuste “realista” del CER lo pondría por encima del 20% de retorno (ayer subió 0,11%). También el Bogar 2018, que ayer ganó 0,05%, ha recolectado seguidores, ya que su paridad (cuánto ha amortizado hasta ahora), lo ubica con un remanente de 74,8% lo que permite inferir que la mayor parte del título todavía no amortizó.
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