Por Javier Blanco - El repaso es revelador: Standard and Poor´s (S&P) elevó en lo que va del año la calificación otorgada a seis países de la región: Panamá, Paraguay, Ecuador, Bolivia, Perú y ahora Uruguay, y mejoró la perspectiva de las notas asignadas a República Dominicana y Colombia. Pero mantiene en el freezer a la Argentina. Mal que le pese al Gobierno, que mantiene una mala relación con las calificadoras, S&P no está sola en esa consideración. Tampoco Moody´s lo hizo y sólo la agencia Fitch la mejoró algo, aunque al sólo efecto de sacar al país de la categoría "RD", siglas que en inglés significan "default restringido". Se esperaba que, luego de haber concretado la segunda etapa del canje, las calificadoras mejoraran su opinión sobre la Argentina. Apenas dio ese paso, Fitch, y al sólo efecto de no dejar desarbitrada su nota ahora que el país regularizó la situación del 92% de la deuda impaga, aunque ese porcentaje no considera el default aún presente con el Club de París. El resto de las agencias se limitaron a saludar el avance en la regularización de esos pasivos y en el reclamo de nuevos pasos para que el país normalice su relación con los mercados. "Si lograran concretar una colocación de deuda sería muy importante: mostrarían que el riesgo de embargos va aminorándose y que lograron reabrir un canal de financiación, aunque luego no necesiten usarlo porque lo que denominamos los fundamentos lucen sólidos", sostuvo Sebastián Briozzo, director local de S&P. Las mejores evaluaciones en la región fueron consecuencia de la manera en que cada país supo superar el sacudón global, mostrando manejos de política económica que les sirvieron para "reducir sus vulnerabilidades históricas", señala. Ese mismo argumento podría aplicarse a la Argentina, de no ser por su marco institucional y el nivel de incertidumbre que mantiene su economía. Un ejemplo: "Uruguay va a presentar su presupuesto 2011 con proyecciones para cinco años, y aquí ya se dice que el año próximo es muy posible que trabajen sin presupuesto aprobado", dice Briozzo. Para S&P, la nota argentina es la más baja del penúltimo escalón de los siete que conforman su tabla. Mientras tanto, Colombia quedó a un paso de abandonar la categoría "especulativa" para pasar a ser considerada recomendable para la inversión, recibiendo algo semejante a un sello de calidad. Se sumaría así al club en que militan en los últimos años Chile, México, Brasil, Perú y, más recientemente, Panamá, a partir del dinamismo que ganaron las economías emergentes en general, y de la fortaleza que ese cambio de tendencia dio a sus cuentas. La Argentina sigue al margen. "Nos condena nuestro pasado y tampoco tenemos claro el futuro. Pagamos este precio por no tener estadísticas confiables, ni otras fuentes de financiamiento abiertas ni dejarnos auditar por el FMI", sostiene el consultor local y ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel. |