La evolución de los cupones atados al Producto Bruto Interno (PBI) estaría más ligada al clima en Wall Street que a las cuestiones internas de la Argentina. Por lo menos, ésa es la visión de algunos bancos que miden cómo se mueven los cupones en comparación con la performance del índice S&P500.
Según datos de Bloomberg, la correlación no sólo resulta altísima sino que hoy se ubica en su nivel más alto desde diciembre de 2007.
El indicador se encuentra actualmente en 0,69, siendo 1 el registro de dos activos que se mueven perfectamente al unísono. En otras palabras, los inversores le prestan más atención a la toma de riesgos global que a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
“No importa lo que ocurra en la Argentina”, dijo Siobhan Morden, estratega de deuda en Royal Bank of Scotland. “Si uno es inversor, se ve obligado a negociarlos activamente porque tienden a venderse en su totalidad y subir al máximo en el contexto del apetito de riesgo externo”, agregó. Los cupones, que pagan a los tenedores cuando el crecimiento excede los pronósticos oficiales, registraron su mayor avance en cuatro años la semana pasada cuando un aumento de 3,8% en las acciones estadounidenses disparó la demanda de activos de más alto rendimiento.
“La correlación se explica por la dependencia de Argentina de las materias primas”, explicó por su parte Eduardo Suárez, estratega de mercados emergentes en Royal Bank of Canada.
Más allá de esto, lo cierto es que en la city siguen recomendando los cupones atados al PBI porque aún tienen potencial de suba. Desde Allaria Ledesma, una de las sociedades de bolsa más activas en la plaza, señalaron que “los cupones del PBI siguen teniendo un elevado potencial según nuestras estimaciones. A grandes rasgos, seguimos indistintos entre las monedas en las que están nominados estos instrumentos, si bien la mejor performance de los emitidos en dólares durante agosto (alcanzando un nuevo máximo), nos hace pasar a tener una leve preferencia por los de pesos”.
El atractivo de estos instrumentos hizo incluso que el propio ministro de Economía, Amado Boudou, saliera a recomendarlos la seman pasada. No sólo dijo que los bonos argentinos son una “alternativa de inversion muy interesante”, sino que recomendó puntualmente comprar cupones atados al PBI. El mismo día de la sugerencia oficial, los warrants aumentaron entre un 3% y un 6%.
Y los rendimientos que otorgan no son para nada despreciables. En el año, el cupón del PBI en pesos acumula una ganancia de 113%, mientras que los cupones en dólares totalizan una suba de un 74% en promedio, ambos influenciados por las revisiones al alza sobre el crecimiento de la economía argentina en 2010, que según los más optimistas podría llegar incluso al 9%.
“Las características intrínsecas de estos warrants (es decir, la cantidad de variables de las cuales depende su valor en el mercado) otorgan a estos instrumentos una alta volatilidad, haciendo que sean extremadamente sensibles a la dinámica que vaya mostrando la economía, lo que amplifica los movimientos de precios en un sentido u otro, en la medida que se vayan cumpliendo o no las estimaciones que se van manejando”, dice Puente Hermanos.
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