Por DOLORES AYERRA - A lo largo de los últimos diez días cambiaron las expectativas de quienes gestionan las políticas dentro del Banco Central (BCRA). Fueron varias las señales tanto de la titular de la entidad, Mercedes Marcó del Pont, como del Gobierno, que apuntaron a una cada vez más sólida designación del Ejecutivo para renovar su mandato, próximo a vencer el 23 de septiembre (y que completa la presidencia de su antecesor, Martín Redrado).
Aprobar una modificación del Programa Monetario que amplía en unos $ 20.000 millones la emisión de dinero en medio de un panorama inflacionario álgido –y aún con la catarata de controversias que disparó– fue la puerta de acceso para cuidar el trono en Reconquista 266. Decisiones como ésas son claves para una administración que está ávida de caja y que se enfrenta a elecciones el año que viene. Pero, ayer la ex Banco Nación sumó el último punto para tratar de consagrar su permanencia. Lo hizo, al declarar públicamente su conformidad con la idea de establecer un cambio en la Carta Orgánica. En concreto, solicitó una modificación del artículo 3, vigente desde 1992, para ampliar el rol que debe desempeñar la autoridad monetaria más allá de preservar el valor de la moneda, cuidando el crecimiento de la economía y el empleo. La intención ya la había lanzado la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante las Jornadas Monetarias y Bancarias del BCRA la semana pasada. Allí, la jefa de Estado cuestionó la actual ley que rige a la entidad monetaria porque plantea un organismo “diferente al país en que está inserto”. Por ello, llamó a “reformular el rol de los bancos centrales”. “No podemos seguir con las mismas ideas monetaristas que llevaron al desastre mundial que comenzó en 2008. El capítulo monetario no es independiente de la actividad económica”, sentenció.
Pero además desde Olivos también se busca introducir en la “guía madre” del Central el concepto de coordinación de políticas macro entre la autoridad monetaria y el Poder Ejecutivo. Esto último es leído como una pérdida de independencia del organismo desde algunos sectores. Las palabras de apoyo por parte de Marcó del Pont a estas reformas se dieron ayer en el Senado, donde fue convocada por la titular de la Comisión de Economía Nacional, Laura Montero, para explicar el reajuste de la política monetaria. El cuestionamiento del bloque opositor a la “actualización” realizada hace dos semanas se centró, casualmente, en el hecho de que se consideró sólo el crecimiento y se descuidó la inflación para el ajuste.
En esta línea, una reforma en la Carta Orgánica convalidaría con “todas las de la ley” las políticas que vienen llevando a cabo en la cúpula del ente regulador. De hecho, trascendió que se podría eliminar las metas de inflación del texto –si bien en la práctica el BCRA no responde a estas metas–. El lineamiento de la desarrollista no sorprende, porque fue una de las abanderadas de la idea de reformar la Carta, pero si se lo enmarca dentro de una seguidilla de gestos (la modificación del Programa, la presencia de Cristina en las Jornadas y su asistencia al Senado) y del timing (el vencimiento de su mandato), la lectura es otra. El proyecto para la reformulación del artículo 3 es impulsado por Héctor Recalde, diputado oficialista y mano derecha de Hugo Moyano. Desde ambas esferas están trabajando con técnicos del BCRA para el plan de ley, que estaría muy cerca de presentarse. La venia del actual secretario general de la CGT, de fuerte cercanía con el matrimonio presidencial, no es un detalle para pasar por alto. Marcó del Pont está sumando respaldos K para quedarse. Hace quince días, las perspectivas eran otras, aunque todo podría cambiar en dos semanas. |