Por LAURA GARCÍA - El Banco Central de Brasil volvió a medir fuerzas ayer con el mercado. Con dos intervenciones diarias en la plaza, algo que no ocurría desde mayo, la entidad monetaria dejó en claro que no permitirá que el real vuelva a disparase. Al menos, no sin dar batalla.
La colosal emisión de acciones de Petrobras prevista para este mes –la mayor en la historia a nivel global por un monto de u$s 75.000 millones–promete un aluvión de dólares que le sumará presión extra a la moneda en un momento por demás inoportuno, con las elecciones presidenciales en puerta y los industriales brasileños ya en pie de guerra ante un real inflado que les quita ventaja frente al mundo.
Pese a la doble incursión de ayer en la plaza cambiaria –una movida que no se observaba desde el 3 de mayo–, el real se apreció otro 0,4% hasta los 1,7199 por dólar.
“No es una exageración por parte del banco central. Hoy existe una anticipación enorme respecto a Petrobras y no se sabe realmente cuánto dinero puede llegar a entrar”, comentaba ayer un operador.
La moneda brasileña se acomoda así en máximos de casi nueve meses, tras haber trepado 9,7% en los últimos tres meses, un avance que sólo se compara al registrado en el trimestre finalizado en marzo de 2009.
Los esfuerzos de la entidad monetaria por aplacar el ímpetu del real también vienen en aumento: sólo en agosto, el Central compró u$s 3.000 millones en el mercado contado y se calcula que en lo que va del 2010 ya utilizó casi u$s 19.000 millones en morigerar el avance del real, más del doble de lo que había desembolsado en el mismo período del año pasado.
Pero la pulseada del gobierno no es nueva, más allá del efecto Petrobras, con una economía rutilante, que hoy se expande al mayor ritmo de los últimos 15 años y sin descalabros en materia de inflación.
Se espera que el PBI de Brasil se incremente en más de 7% este año, con un consumo doméstico vibrante que está ayudando a limitar el impacto de la desaceleración en la demanda de exportaciones ligadas a los commodities.
Los inversores extranjeros invirtieron en Brasil un total neto de u$s 29.000 millones en bonos y acciones en los primeros siete meses de este año, el triple de lo que había ingresado en ese mismo lapso durante el 2009.
Hoy el riesgo país de Brasil es de apenas 226 puntos básicos e incluso el costo de asegurarse contra un posible default del país en cinco años (credit default swap) ya está por debajo del de México, aún cuando según Standard & Poor’s Brasil está un escalón antes que México, si bien ambos son investment grade.
Se pincha Petrobras
El efecto Petrobras también se sintió ayer en la bolsa, que cayó arrastrada por la petrolera. El Bovespa cedió 0,51% a 66.407,28 puntos, después de que el papel de la empresa estatal se desmoronara 4,3% hasta los 27,83 reales, en lo que fue su peor caída de los últimos siete meses.
El retroceso clausura así un rally de cinco ruedas en las que la acción se disparó 14% tras el anuncio de la operación. En lo que va del año, no obstante, el papel de Petrobras pierde 24% contra un rojo de 3,2% del Bovespa, un reflejo de la preocupación del mercado, que teme que la compañía termine pagando demasiado caro las reservas.
La transacción forma parte de una operación que incluye un intercambio de petróleo por acciones con el Gobierno por u$s 43.000 millones. El plan se ha convertido en la piedra angular de la financiación del proyecto de inversiones a cinco anos de la companía por u$s 224.000 millones.
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