Cuendo las empresas no terminaron de asimilar el proyecto del diputado Héctor Recalde apoyado por el Gobierno para impulsar la distribución de 10% de las utilidades entre los trabajadores, de la cantera oficial surgió una nueva iniciativa que apunta a capturar la renta empresaria. La idea es generar una sobretasa de 5% del impuesto a las Ganancias para castigar a las empresas que no reinviertan las utilidades y fue presentada por el economista kirchnerista Matías Kulfas durante el congreso anual de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA).
Kulfas, director del Banco Nación, es el presidente de la AEDA, entidad que conforman jóvenes economistas heterodoxos que revistan en las filas del Gobierno y funciona como think tank del kirchnerismo. Fue funcionario de Economía durante varias gestiones y tiene llegada al Palacio de Hacienda y al Banco Central.
Ayer participó en un panel sobre financiamiento durante el Congreso de AEDA. Allí, propuso fondear proyectos de desarrollo con una sobretasa de 5 puntos en el Impuesto a las Ganancias a las empresas “que no reinviertan”.
Y argumentó: “De ese modo podremos adicionar 1 punto del producto al trabajo estratégico de financiar no a cualquier sector, si no a los que aportan al desarrollo, pensando en una sociedad integrada, con equidad distributiva y pleno empleo, como son los de uso intensivo del conocimiento, de tecnología para aportar competencia por calidad y la clusterización (sic) y las economías regionales”.
Kulfas compartió panel con el ex ministro de Economía Miguel Peirano, el director nacional de Industria de Uruguay, Sebastián Torres, y el titular de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra) e integrante de la UIA, Juan Carlos Lascurain. El empresario miró sorprendido a Kulfas. Pero prefirió valorar el crecimiento del sector en los últimos siete años y plantear la necesidad de un mayor intervencionismo estatal. “El Estado tiene que sumar a las buenas medidas económicas, buenos planes de educación, de salud y acompañarlos de medidas firmes y de largo plazo”, dijo.
Peirano destacó la decisión del Gobierno de “no ajustar” y favorecer al consumo interno durante la crisis y planteó el desafío de conseguir financiamiento. “Un sistema financiero en moneda local es determinante para el perfil productivo del país”, dijo. El ex ministro de Economía también pidió regular con más fuerza a los sectores formadores de precios. “La mayor intervención del Estado requiere una política mayor de intervención sistémica, regulada en los sectores con más capacidad de fijar precios por demanda, con la exigencia de evitar intervenciones arbitrarias o discriminatorias”, sostuvo.
Inflación inercial
Durante el congreso de AEDA, distintos académicos relativizaron el avance de precios. Aldo Ferrer, una de las figuras más destacadas del evento, consideró que existe un “proceso de aumento de precios” que definió como una “inflación inercial que lejos está de aquellos grandes números y crisis que vivimos en años no muy lejanos”. Ferrer compartió panel con el economista de la Cepal Daniel Heymann, que sí se mostró preocupado por la inflación. “Hoy la inflación nada tiene que ver con (la de) las crisis pero es el momento de actuar para trabajar en este escenario con previsibilidad”, dijo.
Ellos y los economistas Miguel Bein e Iván Heyn consideraron que la Argentina puede atravesar 2011 sin salir al mercado de capitales.
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