El ministro de Economía, Amado Boudou, recibió una oferta para emitir deuda al 8,75% anual a cinco años de plazo por u$s 1.000 millones.
Las condiciones están dentro del rango oficial deseado para concretar el ansiado retorno del país a los mercados de crédito tras el default, por lo que hay intención de aceptar esa oferta. Falta, como suele suceder en estos casos, que llegue la aprobación política.
Desde la Secretaría de Finanzas se destacan las ventajas de la transacción. Pero desde Casa de Gobierno por ahora no se la quiere convalidar. El tema será discutido seguramente en las reuniones que Cristina de Kirchner y Amado Boudou mantendrán desde hoy en Nueva York con inversores norteamericanos.
La amplia diferencia entre los rendimientos de los títulos norteamericanos a 5 y 7 años de plazo, más de medio punto porcentual ayer, hace que sea más conveniente para el Gobierno eventualmente volcarse a una emisión de menor duración (la curva de rendimientos en EE.UU. está demasiado empinada).
Creaciones
El Gobierno ya dejó claro que utilizará reservas para cancelar vencimientos de deuda en dólares durante 2011. Para eso, en el proyecto de Presupuesto para el año próximo dispuso la creación del Fondo de Desendeudamiento por poco más de u$s 7.500 millones con ese objetivo.
Pero no significa que el pago con reservas impida la búsqueda de financiamiento en los mercados, sino que puede ser una operación complementaria. Una colocación por parte de la Argentina no sólo marcaría el retorno del país a los mercados internacionales tras una década de ausencia, sino que, además, mostraría mayor confianza por parte de los inversores.
En el Gobierno no desconocen que es un gran momento para intentarlo, considerando que las tasas de los bonos argentinos (en especial del Estado nacional, pero también de provincias y empresas) se viene comprimiendo aceleradamente.
La tasa del 8,75% no es casual: es, en realidad, el rendimiento que se fijó para el cupón del bono Global 2017 que se colocó en el nuevo canje y que se transformó en el título de referencia de la Argentina.
Ese título presenta una fuerte demanda y la prueba es que el rendimiento pasó de casi el 11% a sólo el 9,5% a lo largo de septiembre. Por eso, si se coloca un nuevo título a un plazo levemente menor (cinco, en vez de siete años), sería factible llegar sin mayores inconvenientes al 8,75% o incluso perforarlo.
La emisión de deuda que está llevando adelante la provincia de Buenos Aires en el exterior demuestra que existe demanda por activos argentinos, aunque la tasa en este caso se ubicará en dos dígitos.
Pero además hay un tema impositivo no menor que complica una eventual ampliación de la emisión del Global 2017 vinculado al OID (siglas en inglés correspondientes al Descuento en la Emisión Original). |