Por ANDRÉS SANGUINETTI - Respaldadas por el clima de estabilidad económico, las grandes empresas vuelven a pensar en el mercado de capitales como fuente de financiamiento. Muchas corporaciones que retomaron este proceso lo hicieron luego de que el Gobierno oficializó la necesidad de recomponer las relaciones de la Argentina con las fuentes crediticias internacionales que habían quedado congeladas tras el default y la oferta inicial de pago de la deuda externa hecha por la administración kirchnerista.
De hecho, desde julio, cuando se anunció la reapertura del canje, a la fecha se anunciaron ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) pedidos para emitir Obligaciones Negociables (ON) por cerca de u$s 4.000 millones. Arcor; Roggio; Irsa; Aeropuertos Argentina 2000; Impsa; Pan American Energy son las corporaciones que encabezaron los anuncios en los últimos tres meses.
En todos los casos, se trata de títulos a emitirse en los próximos años para financiar el desarrollo de nuevos negocios o cancelar pasivos. Los argumentos esgrimidos por las empresas ante El Cronista para justificar esta decisión se asemejan: aprovechar el buen momento económico y la baja del riesgo país para intentar colocar deuda en el mundo a tasas de un dígito o menores al 12%, consideradas razonables para el momento.
En algunos casos aclaran que el anuncio de la emisión no significa tener una necesidad urgente de salir a fondearse en los mercados de capitales sino que representa la disponibilidad de la compañía a hacerlo cuando el momento sea el adecuado. Este es el camino de Arcor, que anunció una emisión por u$s 500 millones, pero que aun no tiene fecha de lanzamiento.
Diferente es el caso de Pan American Energy, la segunda empresa productora de petróleo y gas de la Argentina, que colocó ON por u$s 500 millones con vencimiento en 2021, y que logró una tasa de interés fija del 7,875% nominal anual y un precio de emisión del 98,204%.
Fue la primera empresa argentina desde el 2007 que salió a emitir bonos en los mercados internacionales y que utilizará los fondos para financiar un plan de inversiones que pondrá en marcha en el país, y también para refinanciar parte de su deuda.
También Impsa apuesta a un horizonte de largo plazo. Busca recaudar u$s 500 millones en los mercados internacionales, donde ya colocó u$s 250 millones a plazos de hasta 20 años. Y plantea otra emisión por el mismo monto, pero con vencimiento en 2014.
Otro caso similar es el de IRSA, el grupo desarrollador que preside Eduardo Elsztain, y que, tras la reapertura del canje de la deuda externa colocó bonos por u$s 150 millones a 10 años y a una tasa del 11,50%, dentro del programa global de ON por hasta u$s 400 millones.
Recientemente la firma resultó ganadora en la licitación por los terrenos de Catalinas que llevó adelante la Ciudad de Buenos Aires. “Lo que se ve es el efecto canje de la deuda en default, que permitió sacar el ruido país y ofrecerle a las empresas un ámbito de búsqueda de fondeo más amigable en el mundo”, explicaron en uno de los bancos colocadores de las ON de IRSA.
Elsztain también se animó a llevar a Cresud, otra de sus controladas, por el mismo camino. En agosto pasado la empresa agropecuaria colocó títulos en el mercado local por u$s 35 millones, en una operación que también incluyó títulos en dólares por 70,2 millones, que se colocaron a una tasa de 7,75 por ciento y a un plazo de vencimiento de dos años.
El último gran grupo local en sumarse a esta moda de las ON, fue AA2000, la empresa de Eduardo Eurnekian a cargo de la concesión de las principales terminales aéreas del país. La semana pasada anunció la emisión de una o más clases de ON por hasta u$s 300 millones.
En tanto, el grupo Roggio, el plan es emitir hasta $ 150 millones a través de CLISA, denominación bajo la cual se agrupan las empresas de este holding. |