Por Oliver Galak - Más que desaparecer, el malestar europeo por las restricciones argentinas a la importación de alimentos fue canalizado por otras vías. En lugar de las quejas frontales que se escucharon hace tres meses, la estrategia ahora sería asegurarse que un futuro acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur impida la adopción de este tipo de prácticas. Hace menos de dos semanas, el comisario de Comercio de la UE, Karel De Gucht, había dicho en Buenos Aires que el entredicho por esas restricciones contra el ingreso de alimentos -adoptadas en forma oral por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno- había quedado atrás. Esas declaraciones sorprendieron a importadores y hasta a algunos diplomáticos de países del bloque europeo. "Lo de la Unión Europea me llamó la atención, porque si había un sector que se quejaba de que seguía teniendo problemas para importar era justamente la UE", contó Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA). Altas fuentes diplomáticas revelaron a LA NACION que el malestar por las restricciones a la importación también continúa entre los embajadores de países miembros de la UE acreditados en la Argentina. Los funcionarios consultados señalaron que aún existen trabas discrecionales para que sus productos lleguen al mercado nacional, pese a que en la reunión que mantuvieron con el canciller Héctor Timerman hace unos diez días se les garantizó que esas obstrucciones eran cosa del pasado. "Las trabas persisten y son muy discrecionales", dijo a LA NACION un embajador que pidió reserva de su nombre. "No ha terminado el tema. Estamos lejos de haberlo superado. Se nos siguen demorando accesos sin explicación", confió otro diplomático europeo preocupado por los embarques que, dice, son detenidos sistemáticamente en la Aduana. Los sectores que más se ven perjudicados, indicaron, son los de alimentos, autopartes y electrodomésticos, entre otros productos. Menos productos Según Pérez Santisteban, los inconvenientes causados cuando surgieron las restricciones se fueron resolviendo y los productos luego ingresaron. "Pero es indudable que la cantidad de productos alimenticios que están entrando hoy es inferior a la que deberían estar entrando de acuerdo con el actual nivel de consumo", agregó, y lo vinculó a una política de "autolimitación" de las propias bocas de expendio. "Si uno va a los supermercados y a los comercios de productos importados, la sensación es que no hay la misma variedad de productos que antes", señaló el directivo. Una fuente diplomática de la UE confirmó que, aunque ya no hay quejas abiertas de los importadores, todavía predomina un clima de "incertidumbre" que desalienta los pedidos de compras de alimentos europeos. "Aquí les siguen exigiendo que primero exporten para que puedan importar", señaló la fuente, que pidió reserva de su identidad. ¿Entonces por qué la UE abandonó sus quejas?, se le preguntó. "Queremos que se resuelva en el marco de las negociaciones UE-Mercosur", fue la respuesta. Los dos bloques retomaron a mediados de año las negociaciones para un tratado de libre comercio, luego de seis años de parate. Los europeos creen que para julio de 2011 podrían lograrse resultados positivos en esa dirección. Pero allí exigirán, señaló la fuente, que no se permita a ninguno de los Estados miembros adoptar medidas de restricción de las importaciones. "Ni siquiera las licencias no automáticas", agregó el diplomático. Las licencias son un mecanismo permitido al interior del Mercosur pero no dentro de la UE, y son uno de los instrumentos formales que aplica el Gobierno para proteger a determinados sectores nacionales. Con la colaboración de Lucas Colonna |