El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, volvió a subir ayer la temperatura de sus declaraciones en relación a la presión al alza que sufre hoy el real brasileño.
El funcionario advirtió ayer en un discurso ante líderes industriales en San Pablo que el mundo se encuentra actualmente en una “guerra cambiaria internacional” en la medida en que los gobiernos intentan debilitar sus monedas para aumentar la competitividad de sus exportaciones.
Sus comentarios podrían reflejar la frustración del Gobierno brasileño luego de que los mercados cambiarios ignoraron mayormente su promesa de la semana pasada de usar su fondo de riqueza soberano para debilitar al real.
La moneda continúa cotizando cerca de su máximo nivel en 10 meses ante el dólar, a 1,71 unidades por divisa estadounidense, y es la moneda más sobrevalorada del mundo, según el banco Goldman Sachs.
“Estamos en medio de una guerra cambiaria internacional”, sostuvo Mantega. “Esto nos amenaza porque nos resta competitividad”, agregó. Mantega ha aumentado paulatinamente la agresividad de sus comentarios sobre el real en los últimos meses, pero el Gobierno se ha mostrado renuente a tomar medidas concretas.
La oferta masiva de acciones de la petrolera estatal Petrobras en el marco de su plan de capitalización provocó una entrada masiva de dólares a Brasil, redoblando los flujos ya abundantes que atrae un país con altas tasas de interés y una economía en vigorosa expansión.
Mientras tanto, los inversores han desafiado a las autoridades brasileñas a convertir sus palabras en realidad, llevando la cotización muy cerca de 1,70 unidades por dólar, nivel que se considera el punto de quiebre no oficial del Gobierno.
Mantega aseguró que el país aún cuenta con un “arsenal” de instrumentos disponibles para debilitar al real, aunque no ofreció mayores detalles.
El ministro aclaró, no obstante, que el Gobierno no considera la aplicación de impuestos adicionales sobre inversión extranjera.
“Los comentarios podrían ser una señal de que el Gobierno brasileño aumentará sus esfuerzos por debilitar a su moneda”, dijo Raphael Martello, analista de la consultoría Tendencias en Sao Paulo.
“Podría estar preparando el camino para una intervención más fuerte. Como Japón intervino en el mercado cambiario, le dio a otros países una justificación para hacer lo mismo: si ellos lo están haciendo, entonces nosotros también podemos. Lo hace más legítimo”, comentó Martello.
En Brasil, el Banco Central ha aumentado sus intervenciones en el mercado cambiario a través de la realización de dos ofertas diarias de compra de dólares, pero no ha recurrido –pese a los rumores– a los llamados swaps cambiarios reversos, una forma de derivados que permitiría al banco intervenir en el mercado de futuros. |