Para el año próximo se prevé un gasto público total de $ 372.911 millones. Seguramente será bastante más elevado porque -como es habitual en la era K?el Gobierno subestima en sus proyecciones la inflación y el crecimiento para después disponer de recursos adicionales, con los cuales financiar un gasto ampliado por decreto de necesidad y urgencia. Pero ése es el punto de partida.
El principal gasto -$ 156.000 millones, 41,8% del total?corresponde al sistema de seguridad social: jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares, transferencias a cajas provinciales. Todas erogaciones que se actualizan, casi automáticamente, ya sea por la ley de movilidad jubilatoria o algún parámetro de la evolución salarial. Haberes que corren siempre detrás de la inflación. Aquí también se incluye la Asignación por Hijo, aunque en proporción es una partida menor: si se restan los planes sociales dados de baja ante cada alta de la asignación, el costo fiscal neto ronda la mitad de los $ 10.083 millones que figuran en el proyecto.
El segundo gasto en importancia corresponde al Ministerio de Planificación, con unos $ 54.000 millones, cerca del 15% del total. Contra lo que se cree, las mayores partidas de este ministerio ya no son las obras públicas, sino los subsidios en transporte y energía.
- Los subsidios a las tarifas de energía eléctrica alcanzan a $ 11.285 millones, 88,5% más que lo pautado este año. En 2010, el presupuesto era de $ 5987 millones, pero, tras sucesivas ampliaciones, a la semana pasada se llevaban ejecutados $ 11.086 millones. Así que lo más probable es que esta partida del Presupuesto 2011, en lugar de techo, sea un piso.
- Las transferencias a empresas de colectivos redondean 4907 millones de pesos, 24 por ciento más que lo presupuestado en el año en curso.
- Los subsidios a los concesionarios de trenes ascienden a 4029 millones de pesos, casi 18 por ciento más.
- La subvención a Aerolíneas Argentinas, para cubrir el déficit operativo de la compañía, será de $ 2496 millones, 35% más que lo previsto este año.
Para la clase media y alta
En suma, $ 22.717 millones en subsidios a la energía eléctrica y el transporte, un 49% ($ 7500 millones) más que lo presupuestado este año. Gasto corriente, concentrado en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, para mantener tarifas baratas que, en buena medida, benefician a familias de clase media y media alta.
A esa cuenta deben sumarse otros $ 7156 millones de Enarsa, la empresa estatal de energía, para importar gas de Bolivia y otros países y mantener congeladas las tarifas de gas de red en domicilios particulares.
El tercer gasto en magnitud del proyecto de ley enviado la semana pasada al Congreso son los servicios de la deuda: $ 36.265 millones, se elevan 28% respecto de este año y representan casi el 10% del total de erogaciones. Sin embargo, tras la estatización de las AFJP, cerca de la mitad de estos vencimientos son intraestatales, en particular, con la Anses.
Los anteriores son los grandes números del Presupuesto. Frente a esas cifras, algunos programas que suelen ocupar la agenda de anuncios y campañas oficiales empequeñecen. Por ejemplo:
- El programa "Mas Escuelas, Mejor Educación", el plan de construcción de establecimientos educativos financiado por el Tesoro nacional, contará el año próximo con un presupuesto de $ 677 millones, un 13,7% menos en relación a los $ 783 millones del presupuesto 2010. Si se redujeran a la mitad los subsidios al transporte, la electricidad y el gas, con esos recursos podría multiplicarse 20 veces la inversión en escuelas en el país.
- El Fondo del Incentivo Docente, para completar los salarios que abonan las provincias, dispondrá de $ 3011 millones, poco más de una cuarta parte del monto en subsidios eléctricos.
- El programa "Techo Digno" , el plan emblemático de construcción de viviendas con fondos nacionales, tendrá $ 2778 millones, 9,5% menos que el presupuesto de este año.
- Sólo el aumento de subsidios en transporte y electricidad respecto del presupuesto 2010 es equivalente a la totalidad de partidas del Ministerio de Salud: 7390 millones de pesos el año próximo. O, de otro modo, equivale a 5 veces la suba prevista de recursos para las universidades.
- En proporción, el costo de subvencionar el gas de los pobres es irrelevante: el plan "Garrafa para Todos" -que este invierno no cumplió con el objetivo de ese slogan? insumirá el año próximo 308 millones de pesos.
No hay misterio. Si se pretende priorizar gastos sociales, en educación, salud, o construcción de viviendas, es necesario reformular la política de subsidios a empresas privadas, que creció de manera explosiva en los últimos tres años. La alternativa es revisar exenciones tributarias por más de $ 25.000 millones, según el propio proyecto de Presupuesto. Privilegios impositivos que, en algunos casos, ya fueron eliminados en la mayoría de los países de la región. O bien avanzar simultáneamente en ambos frentes.

