| San Pablo - El real rompió ayer la barrera de 1,7 unidad por dólar por primera vez desde septiembre de 2008, cuando la crisis financiera internacional frenó su avance, aumentando la preocupación de autoridades y exportadores por el impacto sobre la economía local. Ayer el dólar cerró a 1,6920 real y acumula en el año una baja del 2,86% sobre la última jornada de negociaciones de 2009 (1,743). En lo que va del Gobierno de Lula da Silva, que en 2007 inició su segundo mandato tras asumir en 2003, el real se apreció un 107,34%, pasando de 3,533 por dólar a su valor actual. Sólo en 2009 la apreciación fue del 32,7% con respecto al dólar.
La moneda brasileña se ha visto fuertemente presionada al alza por un masivo ingreso de divisas, para colocaciones en la Bolsa principalmente, que se vio todavía más acentuado desde la semana pasada, al lanzarse al mercado las nuevas acciones de la petrolera estatal Petrobras. «Con el mantenimiento del saldo positivo del flujo de capital extranjero, la expectativa es que el tipo de cambio continúe en baja», estimó ayer Walpires Corretora.
Sin embargo, «el dólar está en baja no sólo en relación con el real, sino en relación con varias otras monedas. El problema es que el dólar está perdiendo valor, en lo que el ministro (de Economía) Guido Mantega llamó guerra cambiaria», señaló el profesor Antonio Carlos Alves, coordinador de Estudios Económicos de la Pontificia Universidad Católica de San Pablo (PUC-SP).
«Las medidas que el Gobierno puede tomar no van a alterar sustancialmente el problema, porque es un asunto relacionado con el dólar y el sistema monetario internacional», agregó.
Esta semana, Mantega afirmó que el mundo está «en medio de una guerra de divisas internacional», que amenaza la competitividad de los productos de Brasil, que es el mayor exportador mundial de café y azúcar, y el segundo vendedor de carne y soja en grano.
Sin embargo, Alves considera que mientras China continúe con su buen desempeño económico y siga comprando a Brasil sus materias primas, el nivel de exportaciones brasileño no debe sufrir en demasía. Pero los sectores industriales sí «podrán verse seriamente afectados si el dólar continúa cayendo», advirtió.
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