Por JULIETA CAMANDONE - Cuando se espera que los agricultores nacionales siembren 30 millones de hectáreas durante la presente campaña, un reciente estudio publicado por la Fundación Producir Conservando (FPC). indica que la Argentina puede aún duplicar su actual área de producción agrícola. Es que, según datos recolectados por el INTA, el país puede sembrar 60 millones de hectáreas consideradas “con aptitud agrícola”.
La demanda internacional de los commodities que produce la Argentina, tanto de cereales como de oleaginosas, anticipa un mercado con precios sostenidos. “Las previsiones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) hacia la próxima década en materia de precios de los commodities son muy optimistas”, indica el informe. “Si bien no deberían esperarse niveles extremos como los registrados en el ciclo 2007/08”, continúa, “el nuevo horizonte en las cotizaciones de los principales granos (trigo y maíz), así como los de la soja, muestran una firmeza importante”.
La demanda internacional será el fundamento de la expansión agrícola nacional, que se espera que amplíe su frontera en 10 millones de hectáreas para el año 2020. Con un total de 40 millones de hectáreas implantadas, en una década el país habrá cubierto el 65% del total territorial “apto agrícola”, según las proyecciones de la FPC.
Al igual que este año, liderará cómodamente la siembra el cultivo estrella nacional, la soja, que ocupará, según la FPC, 21, 9 millones de hectáreas, contra las casi 19 millones que se espera que los agricultores siembren hasta fin de este año. Aún así, se prevé un crecimiento de la participación de los cereales, que ocuparán 11 millones de hectáreas: 5,8 millones el trigo y 5.2 millones el maíz. El girasol, por su parte, ocupará 2,9 millones de hectáreas. Estas estimaciones se basan en la relación entre cereales y oleaginosas en el último trienio.
Pese al tono optimista de su estudio, con el que coinciden otros analistas, empresarios del sector y la dirigencia política opositora y oficialista (inclusive la propia Presidenta), la FPC alerta sobre las trabas presentes y futuras para que la inversión en cultivos se expanda.
En el plano internacional, “las distorsiones en el comercio de las materias primas y sus derivados”, producto del proteccionismo de algunos países o bloques pueden funcionar como “barreras para la colocación de los crecientes saldos exportables”.
En materia de política nacional, se destaca la necesidad de una legislación acorde a las realidades de la economía agrícola que cambiaron, como el caso de los arrendamientos; una política tributaria clara, específicamente respecto de las retenciones; una política comercial que dé seguridad a los actores, con referencia a las intervenciones en las exportaciones; y un sistema financiero y crediticio que hoy “adolece de altos e ineficientes costos”, indica la FPC. |