Por Horacio Riggi - La Argentina sigue creciendo a buen ritmo, el campo paga retenciones de 35% por la soja y ya no protesta como hace un tiempo, la recaudación es récord, y casi todos los que hacen negocios en el país ganan dinero. La situación parece envidiable. Sin embargo, los empresarios por estos días aseguran que “está todo mal” ¿Por qué? Es que están convencidos de que el Gobierno no está dispuesto a frenar lo que consideran un verdadero daño a la industria y a las empresas de servicio: el proyecto para repartir ganancias entre los trabajadores que impulsa el diputado Héctor Recalde, el mismo abogado que reporta al jefe de la CGT, Hugo Moyano en la Cámara Baja, como presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo.
De hecho, hoy en la reunión de Comité (mesa chica) de la Unión Industrial Argentina (UIA) el principal tema a debatir estará centrado en el “proyecto Recalde”.
Los empresarios no quieren saber nada con la repartición de las ganancias, y tampoco parecen dispuestos a aceptar una especie de cogestión en los directorios de las compañías. “¿Repartir ganancias?, eso es simplemente un disparate”, afirma un CEO de una multinacional con base en el país. “Es cierto que en México o Canadá existen repartos de ganancias, pero también es cierto que muchas empresas en el país también otorgan bonus a sus empleados al finalizar el año”, dice.
Con el mismo todo, otro hombre fuerte de la UIA se pregunta: “¿Y por qué descontamos que todas las empresas tienen ganancias?”. La respuesta la tiene el propio Recalde. “Si la empresa no tiene ganancias, las repartirá cuando las tenga”.
Pero la preocupación no es solo de la industria. Las empresas de servicios también siguen de cerca el tema. En una firma de comidas rápidas admitieron que la noticia causó “sensación” cuando fue comunicada a la casa matriz. “No podían entender cómo se pueden repartir ganancias. En realidad lo que no podían entender es cómo los empleados iban a ser socios de quienes arriesgan el capital”, comenta una directiva de la firma, que al mismo tiempo admite haber recibido bonus en concepto de “logro de objetivos” en la empresa en la que se desempeña. El proyecto por ahora si bien fue presentado en mesa de entradas en el Congreso, todavía no fue tratado en ninguna comisión.
El otro tema que miran los empresarios con mucha atención está centrado en el tipo de cambio. Pero acá las aguas están divididas. Los que fabrican en el país aseguran que mientras los costos de producir en Brasil sean mayores que los de fabricar en la Argentina la situación estará relativamente controlada, porque además el dólar se sigue devaluando en el mundo contra los commodities y el propio euro. Pero con una inflación de 20% y un peso más fuerte, la ecuación en el mediano plazo puede tener como consecuencia la pérdida de competitividad. Los que no fabrican en el país, en cambio, están conformes con la apreciación del peso, porque les permite vender más caro en dólares en el país, y/o porque pueden enviar más remesas al exterior. |