La creencia cada vez más extendida de que la Fed deberá salir pronto de compras para inyectar más fondos en la economía de EE.UU. impulsó nuevamente ayer los precios de los T-Bond, achatando sus tasas a nuevos mínimos.
Todo sucedió tras conocerse otro débil reporte sobre la situación del empleo en esa economía. Un informe privado, que suele anticiparse a las cifras oficiales, que se conocerán mañana, mostró que los empleadores privados recortaron 39.000 puestos de trabajo el mes pasado, cuando venían de crear unos 10.000 en agosto y el mercado esperaba que sumaran otros 20.000 en septiembre.
Con este dato, algunos que venían de festejar la previsible nueva ola de liquidez, optaron por volcarse a los más seguros bonos (tendrían alzas extras seguras ante próximas compras de la Fed) o el oro. Así, la tasa del T-Bond a 10 años cayó de 2,47 al 2,39% (mínimo desde enero de 2009) y a 5 años de 1,20 a 1,16%. La onza marcó otro récord: US$ 1344.
El redireccionamiento de flujos dejó cierres mixtos en Wall Street (se salvó el Dow Jones, pero cayeron el S&P 500 y el Nasdaq) y condicionó el desempeño del Merval porteño, que cerró ayer 0,16% abajo con Petrobras Brasil (-3,2%) y Banco Macro (-2,25%) como principales víctimas. Pero no deja de sorprender que el mal dato laboral de EE.UU. no haya pegado más, lo que revela un mercado jugado a aprovechar la nueva ola de hiperliquidez.
2,39%
- Rinde el Bono del Tesoro de Estados Unidos a vencer en 10 años, tras ceder otros 8 puntos ayer, para alcanzar su mínimo en 22 meses.

