Por Javier Blanco - Favorecida por la fiesta emergente que se desató como consecuencia de lo que en los mercados definen como la "guerra de monedas" (la carrera que emprenden los países centrales por evitar -vía emisión monetaria- la revaluación de sus divisas), la tasa de riesgo país alcanzó ayer su menor nivel en poco más de dos años.
Este sensible indicador perforó los 600 puntos básicos por primera vez en lo que va del año al cerrar en 573, tras caer 57 puntos (9%) y alcanzar su menor valor desde el 23 de junio de 2008 hasta la fecha tras haberse mantenido en el rango que va de los 1400 a los 1960 puntos entre octubre de ese año y comienzos de mayo de 2009 por los temores que la crisis financiera global generó entre los inversores.
En teoría, ese valor indica que el Gobierno estaría en condiciones de captar fondos en el mercado internacional a 10 años de plazo a una tasa promedio del 8,15% nominal anual, siempre que acepte emitir con legislación externa.
Ocurre que los 573 puntos marcan el sobreprecio que el mercado le cobraría al país respecto de un bono emitido por el Tesoro de EE.UU. (a 10 años rinde 2,42%), convencionalmente considerado a estos fines como el deudor más confiable del mundo.
Claro que, pese a tratarse de la menor tasa que pagaría la Argentina por financiarse internacionalmente del 97 a la fecha, aun así el precio sería dos puntos superior al del 6,1% que pactó la semana anterior México por colocar en el mercado un bono por US$ 1000 millones por vencer en 100 años (es decir, a un plazo 10 veces mayor) o estaría 50% por encima de la tasa del 5,5% a la que emitió a 10 años Chile a fines de julio pasado sin siquiera asumir el riesgo de descalce de monedas, ya que se trató de un bono nominado en moneda local.
La mejora llegó al cabo de otra jornada en la que los títulos argentinos registraron subas que, en el mejor de los casos, llegaron al 4,5% (lo que subió ayer el Par en pesos, que ahora acumula una ganancia del 20,25% en lo que va del mes) y en la que las mayores alzas se concentraron en los bonos de mayor duración y emitidos en pesos, lo que confirma que los inversores apuestan a una progresiva revaluación real del peso frente al dólar.
Pero, para tener en claro que se trata de un fenómeno global, sólo basta ver que el día en que la tasa de riesgo argentino cayó 9%, la de Brasil se hundió en un nivel similar (pese a ser mucho más bajo, apenas 180 puntos), la de México cayó 13% y la de Ecuador, 11 por ciento.
Sin embargo, también es cierto que la tendencia se ve reforzada por una serie de factores que ayudan a darle aura de solvencia al Estado nacional (la sostenida suba de la soja que ayer alcanzó un nuevo récord, la intención oficial de seguir pagando vencimientos en 2001 con reservas y la existencia de un virtual seguro de cambio que supone el dólar de $ 4,10 que marca el presupuesto para fines de 2011, etcétera) y en un contexto en que los inversores internacionales salieron en masa en busca de mejores tasas de rendimiento ante los niveles deprimidos que ofrecen los mercados centrales.
Ventarrón de cola"Mas allá de los méritos y los cambios producidos en cada uno de los países, hoy se da una combinación de factores externos muy favorables que hacen que en los mercados se repitan condiciones favorables para los emergentes como las que se vieron en 1994 o con el reciclaje de los petrodólares en los 70, aunque en aquellos casos regían tasas nominales más altas que las actuales", explicó el consultor Daniel Marx, titular de Quamtum Finanzas. Esa consultora califica la coyuntura financiera actual como "el combo perfecto".
"Además del impacto positivo que sobre las cuentas externas tiene la sostenida mejora de los precios en dólares de las materias primas, es evidente que se está verificando un espectacular reposicionamiento de portafolios en busca de mayores rendimientos o alternativas de diversificación al dólar que favorece a los bonos locales, que todavía cotizan con diferenciales de rendimientos muy importantes respecto de países comparables, pese a las fuertes subas de los últimos meses", describió en su último informe.

