Por JULIÁN GUARINO - Los bonos argentinos no paran de subir. ¿Hasta dónde pueden llegar? A priori, para los entendidos, resulta poco verosímil establecer un virtual horizonte o, incluso, cuantificar un sendero de crecimiento, ya que se habla de un activo cuyo valor está íntimamente ligado a la percepción de los inversores –locales y extranjeros– sobre el futuro de la economía, la política y las finanzas del emisor. Claro está que una parte importante de esa percepción también toma como referencia comparativa a los activos de otros países y zonas económicas, su problemática y las posibilidades que ofrecen a los inversores. Un rápido ejercicio entonces planteado bajo el supuesto de que la dinámica de las variables económico-financieras persista, arroja estimaciones del 10% adicional de suba en los precios, lo que los depositaría en una zona de rendimiento “aceptable” para el riesgo que aún implica invertir en deuda local.
En los últimos meses todos los bonos argentinos han experimentado fuertes subas. Como el valor de un bono se mueve en forma inversa a su rendimiento, entonces la suba del precio de mercado tuvo como contrapartida una caída en la tasa de retorno que pagan.
Un bono tiene un cupón de interés fijo y este interés se fija de acuerdo al perfil del emisor y a lo que pida el inversor; es decir, por ejemplo, Argentina ofrece una tasa del 7% anual a 2015. Pero su precio en el mercado puede variar. Si el precio cae en forma contundente (sube la desconfianza en el emisor, etc.), al comprarlo por un precio más económico al que salió al mercado, el inversor tiene la chance no sólo de ganar ese 7% de renta, sino también de obtener una tasa de retorno que supere esa alícuota ya que paga menos por adquirir la misma renta. A mediados de 2010, un bono en dólares como el Boden 2015 cuyo vencimiento opera en octubre de 2015 podía conseguirse por $ 327. Si bien ofrecía un cupón del 7% en dólares, la tasa de retorno era de casi 15%. Hoy, después de subir 28% en su precio y cotizar ayer en los $ 372, este título paga idéntico 7% de cupón en dólares, pero acusa una tasa de retorno de 8,71%.
Límites a la suba
La necesidad de los países centrales de apoyar la recuperación de sus economías los sigue obligando a mantener sus tasas de interés en mínimos históricos y a recomprar títulos. El bono del Tesoro a 10 años paga hoy una tasa al inversor de 2,42% mientras que hace un año esta tasa era de 3,34%. Un bono de Alemania no ofrece más de 2,28% por un título del mismo plazo.
Hoy, el buen momento de los commodities, la suba de la aversión al riesgo para Estados Unidos y Europa impulsaron el atractivo de los bonos de la región. Brasil, México, Chile y Colombia también han cosechado subas importantes. Un bono brasileño a 10 años paga 4% y uno colombiano es apenas superior. Como se trata de países con investment grade, los inversores siempre les pedirán menor tasa que a la Argentina por la misma financiación. Ergo, el “techo” de la suba lo ponen, en parte, los bonos regionales. Si bien los analistas reconocen que no es posible precisar hasta dónde pueden llegar los bonos, un ejercicio es utilizar el método actoral del Actors Studio: “hay que ponerse en la piel del inversor”. “¿Cuánto pediría usted de rendimiento por financiar a la Argentina hasta el 2015?”, se preguntan. Hoy, los inversores consideran que un 8% anual de tasa interna de rendimiento es atractiva. |