Por Jorge Oviedo - El contexto económico internacional continúa en niveles históricamente favorables para países como la Argentina. La altísima liquidez en los mercados internacionales está fogoneada por las grandes emisiones de los países centrales que quieren evitar la caída en depresión de sus economías. Un banquero lo pone en términos llanos: "Por los próximos dos años parece que el dinero será gratis". ¿Dónde va toda esa liquidez? En alguna medida, a inversiones con cierto riesgo, pero que ofrecen rendimientos más altos. Los bonos argentinos se vieron muy favorecidos.
¿Se trata de una nueva "bicicleta financiera" que trae fondos especulativos de afuera y compra bonos argentinos? Hay quienes dicen que sí. "Están todos locos con los papeles argentinos, compran a cuatro manos, porque piensan que en el corto plazo no hay cesación de pagos y hay pocas opciones financieras que ofrezcan tanto rendimiento", dice alguien que sigue muy de cerca los mercados. "Es la misma bicicleta de siempre, ahora el discurso es distinto, pero la timba es la misma", ironiza. De todas formas, creen que la racha alcista durará poco más. Con rendimientos mucho menores, por la suba de precios, son más atractivos los papeles de otros países más previsibles.
La mejora de las cotizaciones, alentada por la sobreabundancia de liquidez, se logró incluso sin que el Gobierno hiciera algo serio para salir de la cesación de pagos con el Club de París. Es deuda bilateral con gobiernos, básicamente europeos y de Japón, y en menor medida con Estados Unidos.
El Gobierno había comenzado a explorar la posibilidad de hacer un pago con reservas en pocas cuotas, para evitar el monitoreo del FMI, pero no parece haber avances. "Son operaciones que lanzan cada vez que se aproxima una asamblea del Fondo; los Kirchner no quieren pagar, pero hacen como que sí", dice un especialista.
Cristina Kirchner sufrió los reclamos de la canciller alemana, Angela Merkel, en su última visita a Alemania. Para los gobiernos europeos, que tienen que hacer amargos recortes y repartir sacrificios, es difícil explicar al electorado cómo siguen tolerando que un país que crece y en el que aumenta el empleo sigue desde hace casi una década sin pagar lo que les debe.
La resistencia a aceptar las revisiones rutinarias del FMI es cada vez menos sostenible. La Argentina es el único país del G-20 que se demora en esa formalidad. La Argentina es uno de los dueños del FMI, como socio. Y como no tiene deudas ni prevé pedir préstamos puede ignorar sus consejos. ¿Por qué tanto temor a una mera formalidad?
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